sábado, 21 de junio de 2008

En estado de bestia, babeando, con las pupilas dilatadas y los lompas bajos.


¡TE LO JURO QUE ES LA PRIMER VEZ QUE ME PASA...!

José

(Hablo de la sequedad creativa (?), ¿entendes?

miércoles, 28 de mayo de 2008

"Las brujas" (en estado brutísimo)


Estaba aburrido dos meses seguidos en el pueblo, solo descansando , comiendo y saliendo a coger con Beatríz y desde hace un tiempo también con Cecilia. Ya ni iba al boliche de Vera, ¿Para que?, me vigilaba en todo momento o me hacía vigilar por sus empleados para que no me viera con su hija. Además era mucha ya la gente que sabía de mis romances con las dos y como todos los secretos en pueblo chico...Estaba seguro que tanto el novio de una como el marido de la otra sabían de nuestras escapadas.En cualquier momento cualquiera de ellos me haría cagar, si es que les interesaba la cuestión. Por el lado de Beatríz no me hubiera caido mal que rompiera con el cornudo de su novio y hasta que enseriaramos (lindo verbo pronominal) "la cosa" y tuvieramos un intento de vida en común, hace años ya lo había pensado sin decírselo, fue antes de separarmede mi segunda mujer. Sé también que la Vieja Vera no lo permitiría, (insistiría con la posibilidad de nuestra posible hermandad), pero, ultimamente me daba vueltas por la cabeza obsesivamente y aunque nunca lo hubieramos hablado ella había pospuesto otra vez el casorio y cada vez que teníamos un encuentro le costaba mas el separarnos. En cuanto a Cecilia , trataba de escaparle, su marido apenas venía ya al pueblo los fines de semana, por problemas de trabajo decía, y ella se quedaba en la casa de sus viejos, para socializar un poco con ellos y con sus hermanos decía . Pero se pasaba conmigo todo el tiempo libre que me dejaba Beatríz y me estaba hartando. Parecía que estuviera espiando que la otra se fuera para aparecer. Hasta venía con el pendejo al que dejaba durmiendo en el comedor o jugando con mi gata si estaba despierto. Me cansaba esta doble vida, tampoco me daba ya el cuerpo, tenía que pensar y aclarame el bocho. Cerré la casa, le dejé unos pesos para hacer pagos pendientes, pagos que ya no podían esperar, lo que pude, al contador, y que el me justificara con mi familia, para eso le pagaba, (cuando podía). Después fui a comer y tomar algo al boliche, y saludar al pelotudo de Lezamita y manguearle unos pesos para el viaje de vuelta, que le devolvería con intereses la semana que viene cuando volviera. Sabía que no volvería por unos meses, él no. Por fin tomé la ruta y salí para el lado de Las Flores y sobre todo de Buenos Aires, ya las llamaría a las dos minas a fin de semana y les diría que me había vuelto por problemas urgentes,(ya los inventaría) y a mis hermanas que me aguantaran y que les explicaran a sus maridos. Llegué, el clima del departamento denso, Buenos Aires,un horno, sopor por la humedad y el calor agobiante, casi cuarenta, saldría bien tarde. Me acoste después de prender el aire.
"Las Brujas" es un local nocturno en el que no te gustaria encontrar nunca a tu hermana ni a tu novia. Es de esos antros de cuarta en los que cuando pedís una copa al barman jamás te va a preguntar la marca, solo nacional y el mas berreta. Pero será un boliche de tragos escasos pero de buen puterio, eso si barato también. Con la luz necesaria, aunque sea de día solo para encontrar la salida o la entrada, distinguir la ubicación de tu vaso y adivinar donde esta el cenicero y el contorno del culo de la mina que tenes enfrente. Un boliche donde la gente que tiene algo importante que decir se lo calla o te la vende cambiada si es que quiere cagarte. Pero si hay algo que distingue a "Las Brujas"son sus clientes, una fauna tan variada que dejaría en simple reunión de consorcio a los bichos del Arca de Noé. Gente habitual o gente de paso, aunque de estos menos. Pero sobre todo un boliche de gente que dejó huellas, de esas que no se esconden ni frotándolas con el tiempo. Gente como Maru, una imponente rubia con una onda a la "Anitona", de Fellini, de formas monumentales a la que recién llegada de Rosario, Jorge el dueño, le vió un potencial enorme y la puso de camarera. Algún ordinario decía piropeándola que cuando Maru pasaba con la bandeja al lado tuyo, contoneándose, daban ganas de chuparle los dedos a su ginecólogo. Con el tiempo Jorge tuvo que despedirla. Creo que en un momento hasta se la llevó a vivir con él, pero no hubo caso, por mas que le explicaba la mina no entendía los códigos del cheboli. Hasta que el trompa arto le dijo:
-Cariño, en este boliche hay normas. No puedo permitir que los clientes se mareen con tus curvas antes de la tercer copa -. Y la invitó a pasar por el dto a buscar la jaliva y la indenmización, después de hecharse el último polvo.
Había tambien otras minas, yirones baqueteadas, putas anónimas que todas las semanas se intercambiaban las tarjetas con los nombres prendidas bajo las tetas para buscar una nueva identidad. Cuidando el "ambiente" y por si se armaba quilombo, estaba Roberto con una sonrisa, traje oscuro con chaleco, bigotito y una sonrisa que parecía tallada por un carpintero y que el lo mismo usaba si le agradecías por salvarte la vida o si lo puteabas por querer robarte la mina. El color verde de sus ojos enganchaba a mas de una de las trotonas que se movían en el antro, anche algún mariquita desorientado por haber caído allí . Y el aprovechaba todo. Estaba también Mauricio un tipo contradictorio que vivía de traficar con favores o con pelpas, sin ningún pudor, tanto que nadie sabría hacia que lado se inclinaría la balanza si se sopesara la gente a la que había engañado, robado, sobornado, estafado con un mal corte, con los que había ayudado a pasar una abstinencia dolorosa . Es el tipo de persona que te puede dar todo cuando no esperas nada o nada cuando solo esperas un misero crédito. Lo dejó una noche alguna marea en "Las Brujas" y decidió quedarse. Nadie sabe que ocurrió entre él y la Maru, tan solo que si le hubiera intentado pagar una copa mas, o darle otro papelito por favores, Jorge le habría roto un brazo. A Mauricio también le decían "El barroso". Su apodo no era más turbio que su vida, pero a mi siempre me pareció un tipo simpático. Era de buena familia, bueno un descarriado como uno, hasta se le notaba ciertos estudios . Me fiaba del criterio de aquel amigo, director de cine porno habitual del boliche, que alguna vez lleve a Cacharí para que conociera el boliche de Vera. Una noche me dijo. -Vamos José, ¿vos no viste como agarra Mauricio por la cintura a Maru?
-Espero que no se la lleve antes de que le pueda hacer el verso para que trabaje en mi proxima pelicula, en el Tigre, la última de garche- Pobre. Jorge ya le había echado el ojo, pero todo después terminó mal. En el boliche entre los habitues podías encontrar a gente muy impredecible, como Ricardo, que era un tipo duro, al que ni siquiera un cáncer terminal, lo inmuto. Siguió igual hasta el final, sin decirnos a ninguno de sus dolores y la noche que lo supimos llevaba ya dos semanas, solo, internado en un hospital, junto a su cáncer, tan íntimos ya los dos.
El con la mitad de las vísceras de su cuerpo ahora afuera en estudio. Le vimos aparecer en la puerta de "Las Brujas", consumido, con el cáncer cayéndosele por los bolsillos. Solo Jorge se animó lo suficiente para preguntarle :
-¿Qué tal todo Ricardo?-y calló. Ricardo pidió una ginebra, tomó un sorbo y dijo
-Sigo bien, Jorge, sigo bien- Cuando unos días después fuimos a su velatorio estaba tan consumido que el tipo que lo incineró nos dijo que solo tuvo que calentarlo un poco.Pero también estaba quien echaba de menos el antiguo ambiente del puttin-club como el viejo profesor Márques que me lo recordaba muchas noches :
-José, - un suspiro- los sesenta-otro suspiro- aquello si que eran buenos tiempos. En este bar podías acostarte cada noche con una mujer distinta-suspiro largo- . Algunas veces, incluso, sin pagarles-.
Daba igual. En "Las Brujas"la música nunca para, aunque no bailes.

martes, 20 de mayo de 2008

vieja amiga (en estado brutisimo)


Descolgué el auricular del viejo telefono de baquelita, un Heraldo de principios de los 60, lo hago pocas veces durante el día cuando estoy en el pueblo. En la capital oigo solo el contestador a la noche al volver o a la mañana siguiente si vine tarde. Acá por suerte no hay contestador. Escucho una voz de hace tiempo ,
-Hola-
Es Cecilia, una vieja amiga que había sido compañera de mis hermanas en el Instituto de las monjas paulistas, mas un cotolengo que un seminario en la zona. Después del saludo formal, cortado y sin saber que decirle, me quedé esperando que ella hablara y pensando de que mierda lo haría después de tanto tiempo. Sabía por chimentos que estaba casada, que la mayor parte del tiempo la pasaba en Baires como yo, pero ni se donde vivía, solo que tenia un chico y alguna cosa mas, toso para hacer tiempo y escuchar el motivo de su llamada
-Necesito hablar con vos, hace años que no nos vemos, supe que estabas y sabés que hay poca gente acá con la que puedo hablar, tus hermanas ya no son... (y se calló)... ayudame... tengo que hablar con alguién de confianza- Noté su nerviosismo, así que pregunté:
-¿Pasa algo grave?- me dijo, -prefiero comentártelo en persona.- . Respondí,- Ok, si querés hoy por la tarde, voy a estar en lo de Lezamita ,nos vemos y hablamos, ¿llevarás a tu bebé, para conocerlo? -No lo conocía al bebe y dije bebe por que podía ser nene o nena, cosa que me importaba un carajo.
- No, el Fito está con mi suegra y se quedará con ella hasta la noche, casi nunca lo ve y está feliz de tenerlo... vive en la Capital, pero nos vemos poco-. Suspiré aliviado y le dije:
-Está bien, así podremos hablar tranquilos, más a gusto, ponernos al dia (ya no sabía que decir, es que me cuesta tanto hablar por teléfono).
-¿Te parece bien en el boliche -el club- o en la confitería nueva de Vulcano y si no te paso a buscar y nos vamos hasta Azul a tomar algo?-Me dí cuenta que ella sopesaba los lugares según sus intenciones,que yo no conocía, pero me contesto rápido
- Muy bien,en el club a las 6:30 pm. -
-Te veo ahí-, le dije y agregué - No lleves tu auto, yo estoy con la camioneta, después te acerco y saludo a la familia, ¿bien?-... me sentiría mejor manejando yo.
-Muy bien, ahí nos vemos.- Después de colgar estuve pensando y preguntándome qué le pasaría a esta mina. Seguro que no era por problemas económicos, estaba bien forrada y en esas lides podría ser ella la que me solucionara a mi problemas, pero a partir del llamado ya no dejé de pensar en el tono de voz, (que me calentaba) o en su preocupación (que no me importaba mucho), pero también en los ratos que pasamos juntos charlando y meloneandonos durante años, así fue hasta que me case y me fui de acá. Despues ella también se casó con un tipo de afuera, pintón, con guita y del que quedó embarazada enseguida, lo que le hizo perder su importante trabajo al frente de una editorial, por Palermo, en la Capital. Culpa de las políticas de muchas empresas de correr a las mujeres que se embarazan y que tienen poco tiempo trabajando, iguál no necesitaba trabajo, eran de los mas pudientes del pueblo. Por la tarde revise con mi contador pre-histórico la suma de mis deudas en impuestos y distintas boletas atrasadas, convenimos que le tendría que pedir tiempo a mis hermanas y cuñados, para ponerme al día, después de todos ellos eran los acreedores, y que por lo que me cobraba, que lo hiciera él, así no veía la cara de culo de mis hermanas y cuñados, cuando entre los cuatro me trataran de aconsejar como invertir la poca guita que ya me quedaba. Así trabajando o algo parecido se hizo la hora y saliendo de la casa me dirigí a nuestro lugar de reunión: "el club" como le decíamos a un bar del pueblo de casi cien años y que en algun tiempo fue pulpería, a espalda de la tiendita, a la que "Los Vascos", la mas grande del pueblo, sucursal de la de Las Flores, Azul y Tandíl , había ahora reducido casi a tienda de turco, pero que era del mismo dueño del boliche, Lezamita. El diminutivo no por edad sino para diferenciarlo del viejo Lezama el padre. Si ya sé que le podríamos haber dicho Carlos y Alberto, pero en los pueblos es así, Lezama viejo y Lezamita (el pelotudo Lezamita). Le decíamos el Club, por que tiene al costado una cancha de bochas y un trinquete de pelota abierto y sin techo, donde alguna vez jugo "el Manco de Teodolina". El lugar es chico, medio bar de pueblo, medio almacen de campo. Solo una mesa de las cinco ocupada por peones de los March que se jugaban al mus algunos pesos de la quincena . El piso de baldosas en damero, sucio como siempre y con un ligero olor a acaroína en el ambiente que viene del baño sin puerta, (pero también sin inodoros, sin pileta, bueno, solo dos inodoros a la turca sucios y con la loza rota). Pero total esto no era un encuentro romantico. Me acerque a la caja del mostrador con la antigua media reja (recuerdo de la pulpería), donde colgaban algunos salames, una mortadela olorosa y goteante, un jamón un poco rancio, y algunos quesos de bola ya resecos. Saludé a Lezamita y le pagué unos pesos de unas botellas de vino, queso y jamón de la la semana pasada, me pregunto por Vera y por Beatríz , masculle algo y me respondió - saludalas de mi parte- (¿que habrá entendido el pelotudo?) Le pedí una ginebrita, una botella de soda y me fuí a la mesa junto a los jugadores. Hablaban entre ellos y habían dejado de jugar,siempre me fascinaron las conversas de los paisanos, ahora el juego estaba en descanso, uno de ellos medio dormido, cabeceando, con un hilo de baba, que le bajaba de la boca desdentada, una baba sucia por el tabaco del Avanti apagado, que mordía con el colmillo solitario en la otra punta de la comisura. Otro ya comenzaba a cabecear y aprovechó el cabeceo para saludarme, tocandose el sombrero mugriento. Los saludé en general, saqué del bolsillo de la campera el diario de la mañana y me puse a simular que leía, pero solo quería escucharlos... -"Perón era raro, como todos los milicos, sus dos últimas mujeres eran dos putas, a la ultima se la presentó el Lopez Rega ese, cantaba en un cabaret en centroamerica y dicen que se la cogía Galan el de "Si lo sabe Cante"...Y..si... le gustaban putas...como a todos los milicos, aunque dicen que a él se lo cogía Archi Moore, que dormía en una habitación en Palermo en el Palacio que tenían para cuando no estaban en Olivos ,Perón y la Evita..se los cogeria a los dos el negro ...De pronto vi que uno lo codeaba al de boina roja y le decía - mirá la yegua que entra-,
-Ojo que es la hija de los Ramirez, los de la "Azulina" los dos me miraron y movieron a los dormidos, pero yo me hice el sota, guardé el diario y esperé, ya estaba ella ante la mesita . Debo decir que no la había visto en varios años, solo de pasada, en esos típicos cruces de autos de pueblo, paseando hasta el caminero, ida y vuelta, siempre sentada, tipo foto carnet, así que la noté algo delgada, madura, bueno, tendría 35, como mi hermana la mas chica, pero seguía hermosa y atractiva, con ese aire tan diferente a la mayoría de las mujeres de este pueblo. Siempre me gustó, desde chico, pero en cierto momento decidí que solo fuera amiga, bueno de hecho fue ella quién me lo hizo saber una vez que me atreví a decirle que quería que reinicíaramos un cierto romance infantil boicoteado por las dos brujas de mis hermanas, Cecilia me había dicho que me quería como a un un hermano o como a un primito, pero yo igual me embale, me habre cogido tantas primas y tambien a Beatríz con el juego de si somos o no somos hermanos, la idea del incesto me calentó siempre (aunque no con mis hermanas, ni con mi vieja, tan flaquita y enferma siempre). Trate muchas veces de avanzarla a la Ceci, pero siempre por hache o por be todo se iba al carajo con solo algunos besos logrados y esos manoseos de pendejos que me dejaban con las bolas doloridas, no insistí más sobre el asunto y me retiré como un caballerito, pero con ganas.
Seguía preciosa, con sus ojos rasgados como una japonesa, alta, pelo muy rubio, piernas delgadas, manos pequeñas, pero sobre todo un tremendo culo y un par de hermosas y grandes tetas, las cuales al sentarse y después de darnos un beso y abrazo, pude admirar y ver que no llevaba corpiño. Iba vestida con una blusa de color pastel medio abierta y una falda corta de franela al tono, ropa mas para la capital que para el pueblo y mucho menos para encuentros en el "club" la falda dejaba ver sus piernas, enfundadas en medias opacas de color pastel mas claras que la pollera que era bien pegada al cuerpo y del mismo color beige que el saco que era de telar que llevaba en el brazo , pero con distintos tamaños de cuadros. La había saludado con un beso rápido y me había sentado prontamente como si nos hubieramos dejado de ver media hora antes. Pedimos a Lezamita, dos ginebras mas, ella en vaso de guisqui pero con un pedazo de limón con dos cubitos de hielo y dos cafés. Estuvimos charlando un rato de boludeces hasta que me animé y le pregunté si pasaba algo malo con su familia o a ella. Pero ante la proximidad de los paisanos que se reviraban en sus sillas para tratar de escuchar, mientras espiaban detrás de las cartas grasosas y retenían el "órdago", la tomé del brazo, pagué y salimos, Lezamita agitando el brazo me repitio el saludo para Vera y para Beatriz. Los paisanos ahogaron el "órdago" y "los quiero" para mirarnos y cagándose de risa, uno de ellos, creo que el boina roja grito... "quien órdago grita ceñudo, su mujer lo hará cornudo"(creo que ni puta idea tendrían de lo que es ceñudo). Subimos a la camioneta, todavía se oían sus risotadas, enfilamos para la ruta y enseguida me dijo que todo estaba bien y me preguntó por mi ex y los chicos,
-tus hermanas me contaron que te separaste,- le dije que todo bien y corte el tema, arremetió entonces con mi historia con Beatríz. Le conté que la veía poco, que se estaba por casar, que justo había venido el novio al pueblo a ver a Vera, me reí con el ver a Vera, bueno a conocer a la vieja, dije. No le iba a decir que habíamos estado culiando anteayer. Me cortó y empezó a contarme sus cosas atropelladamente, como si no nos fuera a alcanzar el tiempo, habló sobre su marido, sus relaciónes, que su marido era muy egoísta, que a veces no llega a su casa en la noche, que ya hacen el amor solo por compromiso, que ya ella ni le interesa y que ni al bebe le da bola, que:
-Creo que tiene otra - y te lo cuento porque a vos te tengo mucha confianza y ademas por que sos tan hijo de puta y cagador como el, siempre cagaste a tus mujeres, a tus novias, a la hija de Vera, por eso sos de los pocos que me podés entender y aconsejar. Además te tengo mucho cariño aunque no nos veamos seguido. En resumen,
-después de los dos primeros años de vivir juntos, él se empezó a aburrir y a abandonarme- La miré sonriendo, con lastima,
- tengo un carácter fuerte y no soy mujer de llanto facíl ni de lamentos y si no reacciono, te vas pudriendo por dentro... - le dije que se tranquilizara, que a veces son así las parejas, además le recordé qué se casó con ese tipo pinton, al que ella no conocía bien y del que ya le habían advertido que era mujeriego, posiblemente lo hizo para huir del pueblo y de la familia, etc... etc. Justo llegamos a Azul, elegí una confitería en un hotel de primera (bueno, de primera para los viajantes que hacían noche y no se atrevían a llegar a Tandil) . Vino el mozo, pedimos bebidas, era bien la hora del copetín (como decían los ancianos de la tribu) ahora unos guisquies, el ambito no daba para seguir con la ginebra, hice dejar la botella supongo que ella necesitaba desahogarse, sacar todo lo que tenía dentro y yo necesitaba pensar y ordenar en la zabiola este encuentro . Calor, no había aire acondicionado y empezó a marearse un poco, desabrochó mas su blusa y me susurró:
-¡como quería desde hace tiempo hablar con vos, como te extrañaba!- yo muy inocente, no capté lo que me insinuaba, a veces soy muy boludo, a veces me hago. Después del tercer vaso me dice vámonos y pensé "pero aún es temprano", pero como siempre he sido respetuoso de los cambiantes climas femeninos, pedí la cuenta y nos dirigimos al estacionamiento a buscar la camioneta. Como noté que se había mareado un poco, la apuntalé y le pregunté si quería volver a sentarse adentro, me contestó que nó,
-mejor volvamos- dijo, así que le abrí la puerta, arranqué y retomé hacia la ruta, no sé si a propósito al subir se quedó su falda levantada dejándome ver sus piernas casi hasta el cruce, se desabotonó mas su blusa y pude ver casi media teta, pero sobre todo ese pezón oscuro hinchado, que debo reconocer siempre me calentó tanto cuando los sobaba a las apuradas. Así que le digo, tratando de cambiar el clima
- bueno parece que no te sirvió de mucho mi charla, a estas alturas no sirvo para psicólogo y viéndote así solo puedo pensar en lo buena que estás y no en tus problemas de pareja- Balbuceó algo, pero creo que solo era por el alcohol. Bajé la velocidad para no llegar en ese estado al pueblo y le pedí -haceme un favor- deteniendo el auto, -ponete un antifaz que tengo en la guantera, que son esos que se usan para poder dormir-y agregué - descansá y no te lo quites, yo te avisaré cuando estemos por llegar- Así lo hizo, se puso el antifaz y se recostó sobre mi hombro ya sin ver por donde nos dirigíamos, -faltaba poco para llegar-, dije,ya oscurecía, vi que me seguía teniendo confianza pese al alcohol, trate de pensar, de pensar... El recorrido era corto, lo supe por los carteles y por las luces del pueblo al costado. La camioneta subió algo parecido a una rampa y la detuve, preguntó: -¿ya llegamos?- le respondo,-
- no, déjame echar gasolina,vos quedate recostada y no te quités el antifaz-. Tardé no más de 3 minutos en cargar y avisarle al chico de la estación que lo pusiera en la cuenta de la familia, lo veía desesperado tratando de ver quién me acompañaba, subí, puse la marcha tratando de pensar, de pensar...debo reconocer que se me hacía extraño lo que estaba pasando, yo nunca había actuado de esa forma y me daba cuenta que Cecilia estaba muy relajada. Llegué, entré al garaje deposito, al costado de casa y cerré la puerta detrás de nosotros, la ayude a bajar y la llevé del brazo sin sacarle el antifaz, como si fuera un juego . Ahí si que ya no pudo más y me dijo:
-¿Qué pasa?, ¿en dónde estamos? Le respondí -tranquilízate, yo te abriré la puerta y te llevaré del brazo adentro. Quiero que te recompongas antes de ir a tu casa, pero no te quites el antifaz. Accedió, yo sentía cierta preocupación por la hora en que la llevaba de vuelta, sabía que no le caía bien a su suegra y menos a su marido. Abrí con una llave la puerta de atras de la casa y me metí directamente en mi habitación, una habitación que todavía olia a pino de la colonia de La Franco que me habia puesto después de bañarme, puse algo de música ambiental, la pieza era un quilombo de tohallas humedas, pantalones tirados y hasta unos calzoncillos y un par de medias sucias sobre la cama, la senté en la mecedora de mi vieja que había llevado a la pieza. Sintió la tabla dura del asiento y al balancearce el movimiento la mareo mas, muy suave me dijo -¿Qué pasa, ya me puedo quitar esto?-
-Calma, sólo dame un minuto, que me pongo mas cómodo-
-¿Más comodo? , no te entiendo- Entonces le dije - bueno, quitatelo, le grite fingiendo bronca- Se lo quitó y con sorpresa (bueno me pareció sorpresa), me dijo casi gritando:
-¡estamos en tu casa!-, yo sonriendo, sentado en mi amplia y revuelta cama, sobre los calzoncillos y las medias sucias,tratando de ocultarlos, aunque creo que ella los veía por los espejos del placard. Se paró de golpey casí se cae por el movimiento de la mecedora y el pedo . Intentó de nuevo, sorprendido veo que lentamente se comienza a sacar la camisa. Abro la boca al ver sus tetas desnudas, después tira la pollera y queda solo con la tanga de encaje que me permite ver a través, una amplia matita de vellos rubios en forma de triángulo, las medias opacas con ligueros le daban un aire a puta fina de ciudad y su lengua que pasaba y repasaba por los labios ya despintados acentuaba el estilo. La luz rasante que ni atine a apagar me permitía seguir apreciando sus enormes tetas y sus pezones oscuros y entonces ví que estaba regalándome la más encantadora de sus sonrisas. Así que un tanto impresionado y sorprendido le pregunté
-Pero... ¿esperabas esto que está pasando?, ¿Esperabas que te trajera aquí?, ¿De qué se trata esto? ¿Por qué me calentás así? ¿Queres que tu marido se entere?. Se acercó a mí sensualmente y poniendo su mano en mi boca diciendo:
-Tranquilo, no es necesario que te explique por qué te busqué, pero las palabras sobran José, fueron años de hablar y hablar y después terminar pajean donos cada uno por su lado -. Al mismo tiempo, retira su mano y me besa suavemente en la boca, lo cual me agrada pues sus labios se sienten cálidos y húmedos y como nunca había estado con ella en ese plan pues solamente me dejaría llevar.Ahora era yo el que me sentía una puta, su puta. Me levantó de la cama y puso sus brazos alrededor de mi cintura mientras nos fundimos en cálido abrazo, sin dejar de besarnos lamiendonos las lenguas, cerrando los ojos, ahora siento que sus manos desabotonan mi camisa tratando de quitármela, lo logra y empieza a sacarme el cinturon, me desabotona el pantalón, me siento nuevamente en la cama para que ella pueda quitarmelo y sigue rapido con mis zapatos, nos quedamos solo con la ropa interior. Yo llevaba un slip viejo, medio raido, no había salido de ligue, me lo tapé con verguenza con las dos manos mientras tiraba los otros sucios que tapizaban la cama y las medias al suelo, continuamos con nuestro juego pero ya acostados en la cama, le acaricié los pezones que ya empezaban a endurecerse y tomar un tamaño asombroso. Mientras ella seguía acariciando mi pecho, recorriendo mis vellos con sus deditos. Ahora mis manos desabrochan sus ligueros, sacan su trusa y dejan totalmente al descubierto su culo enorme que tanto me ha atraído y que recién hoy voy a ver en todo su esplendor. Con avidez la empecé a saborear desde la punta de sus pezones con movimientos circulares de mi lengua, apretando las tetas suavemente, lo que le hizo producir unos grititos agudos, solo pienso para no acabar, en las tetas chiquitas y casi sin pezones de Beatriz (antes de la operación) y de todas las minas que me cogí sin tetas, que mas que minas eran amigos. Del pensamiento de las sin tetas paso a pensar en los perros que estan ladrando en la calle, en el ruido de un sulky que pasa, bueno en cualquier cosa que prolongue mi polvo. Un rato me mantuve así saboreándolas, así que cuando sus gemidos aumentaban de volumen, dirigí una de mis manos hacia abajo y pude sentir la humedad a través de la tela delgada. ¡Se había venido con sólo caricias a sus tetas! así que las dejé para mas adelante y empecé a recorrer con mis labios su abdomen, hacia abajo, hasta llegar a su matita de musgo, la besé suavemente por fuera de la tanga y la empiezo a quitar mientras inhalo ese aroma a sexo que me golpea la cara. Ahora mis labios y mi lengua recorren esa mata de vellos lacios rubios, los aparto suavemente de un lado a otro, peinándolos hasta que terminan mojados por la saliva de mi lengua... la cual ahora se desliza suavemente hacia abajo, encontrando el botoncito amigo, mojadito, pero duro como mi pito. Pequeñas lamidas ponen a mi amiga a cien por hora y ya grita cada vez mas fuerte y mas fuerte: ¡¡¡ AAAAHH!!!. mi lengua encuentra esos labios externos mas oscuros, los saboreo con frenesí y siento como ella arquea sus caderas dirigiéndolas hacia mí, como si quisiera que entrara toda mi cara dentro de ella. Súbitamente siento que me moja la cara, escurre líquido calentito por mi barbilla, lo bebo con avidez,¡Se ha venido nuevamente, ahora en mi cara! Alzo la cara para ver el placer en el rostro de Cecilia, que está sonriendo y con los ojos en blanco. La vuelvo a besar con suavidad, ahora ella me besa desde mi pecho, recorriendo con la lengua mi barriga, hasta ver mi slip, sobresaliendo como una tienda de campaña y me lo quita. dejando al descubierto la verga dura, la toma entre sus manos, me la masturba de arriba abajo, es evidente que lo quiere más dura de lo que ya está. Ahora con una mano me la aprieta desde la base, mientras con la otra me acaricia los huevos, su carita se acerca a la cabeza de mi verga que ya está roja y dura y la empieza a saborear. Siento su lengua recorrerla desde abajo hasta arriba, me lame los huevos, lo que me hace dar un suspiro prolongado. Ya me la tiene bien mojada de su saliva desde abajo hasta arriba, así que siento cómo ahora me la empieza a mamar, sacando y metiéndola de su boca, lo que me hace gritar como poseído: ¡AAAHH, ASIIII!. Mi miembro, está en todo su esplendor y está a punto de reventar pues ya lleva ella varios minutos que me la está chupando como poseida. Parece darse cuenta que ya no resisto más y suspende su actividad que me tiene sudando y con los ojos revueltos. Ahora se hace a un lado y busca su bolso de mano, saca una bolsita que inmediatamente veo que son condones, abre uno y sin decir nada sonríe y me toma el miembro. Veo que ella pone la punta del condón en la cabeza de mi verga, tomando con destreza las orillas del condón lo coloca en un solo movimiento hasta la base. Yo solo alcanzo a musitar ¡AHH Ceci! Así que después de esto la beso nuevamente y la recuesto en la cama, lentamente abro sus piernas, empiezo a juguetear con la punta de mi pija por su centro humedo y me hundo... en su concha calentita, pero la vuelvo a sacar una y otra vez, quiero que ella esté a mil por hora con este juego, ella ya me pide a gritos- ¡Ya...metela toda !- . Sigo jugando para aguantar mas y el placer que siento es indescriptible, sus labios se contraen y me la aprieta, no quiere dejarla salir, la devora, me acuesto encima de ella y la beso ardientemente, mientras la bombeo, lentamente al principio y después más rápidamente. Ella mira al techo y sigue gritando,ahora al costado al placard, está viendo nuestra imagen reflejada en los espejos de las puertas, viendo como mis nalgas se mueven, a ratos mi verga que sale completamente y después entra de golpe hasta el fondo. Para no venirme, pues ya es mucha la presión que siento, cambiamos de posición , ella me monta y se acopla suavemente hasta el fondo, vuelve a mover sus caderas, dejándome ver el movimiento de sus hermosas tetas de arriba a abajo y mi imagen reflejada en el espejo. No doy mas, le digo que si ya está lista para que terminemos juntos a lo que sólo obtengo respuesta, un grito desgarrador: ¡Siii! le digo que quisiera venirme sin el forro, sobre su cuerpo, sobre sus tetas, me grita,empezando a estremecerce, de nuevo que ¡Si !empieza a temblar mientras nos desacoplamos, me retira presurosa el condón y me la vuelve a mamar con frenesí segundos , entonces es cuando volvemos a cambiar de posición, se acuesta boca arriba y me le monto a la altura de sus tetas, las aprieta con ambas manos de manera que me aprieten la verga que ya está a punto de estallar, y comienzo a moverme frenéticamente de atrás para adelante, con una de sus manos sigue masturbándose su concha empapada, metiendo y sacando rápidamente uno, dos y hasta tres dedos . Ya ha sido demasiado placer para poder contenerme más. Eso que había cogido con Beatriz hace unas horas, así que mi venida sobreviene en medio de un grito de placer, mirando arriba, al techo, y mordiendome para no decir nombres equivocados. Le doy un tierno beso mezclado con nuestros jugos, salado-amargo- salado, pero a estas alturas nos parece lo más natural entre los dos, nuestros olores, nuestros sabores nuestros humores... nos recostamos el uno contra el otro abrazados y bañados en sudor durante un rato.
Después nos levantamos, vamos juntos al baño, es tarde, ni tiempo para una ducha que nos resultaría relajante, todavía estamos excitados, me dice que es mejor, que se darían cuenta en la casa por el pelo mojado. Nos vestimos como si ya estuviéramos acostumbrados de años el uno al otro, le pongo las medias con delicadeza, le abrocho la camisa, no sin antes dar un tierno beso a ese par de enormes tetas que antes chupé con desesperación. Abordamos la camioneta y le preguntó:
-¿Queres que te ponga el antifaz nuevamente?, A lo que me dice sonriendo,- creo que ya no es necesario-. y nos reímos... La llevo a su casa,a cinco cuadras, bajo y saludo a su suegra y a su marido recien llegado los dos me miran con desprecio, con desconfianza, pongo mi mejor cara de dolobu, beso al chiquito que lloraba desde hace una hora, según la suegra "por la falta de la madre". Me invitan a cenar pero no acepto, agradezco y digo que tengo un compromiso dentro de un rato, para hacerlo con Beatriz y su novio, y tal vez con Vera, que todavía no conoce a su futuro yerno, pero que la semana que viene aceptaré con gusto, por que las amistades como las plantas hay que regarlas para que florezcan, le doy un apretón de manos al marido, le recomiendo que cuide a la joya de mujer que tiene y que algún dia jugaremos un partido de paleta vasca en el club, le doy un beso ligero a Fito que huele asquerosamente a caca y a sémola, saludo a Ceci que me compaña hasta el porch nos despedimos con un tierno beso en la mejilla, como buenos amigos, que seguimos siendo...

martes, 6 de mayo de 2008

MARIA HACE VEINTE AÑOS. (En estado muy bruto)



Esto ocurrió hace unos 20 años, yo andaba por los veintiuno, mi familia tenía una propiedad agrícola a unos 2 km. de la ciudad de Cacharí (de la que solo me quedan ahora unos tristes y flacos plazos fijos en un banco, -rescates del debacle del 2001- la casita de siempre en el pueblo y el departamento triste y oscuro en la Capital, donde nací). Mi padre todavía no había fallecido y yo como único hijo varón viajaba periódicamente, más para ver a la vieja que para controlar los "bienes"o los males, que heredaría algún día y que tendría que manejar con mis hermanas (cosa que nunca se dió). Salvo diez dias en la costa, para ver el mar, yo volvía al pueblo para la epoca de las vacaciones de la Facultad y visitaba el campo casi diariamente, en bici o caminando, porque uno de mis hobbys favoritos eran los largos paseos, que me servían para mantener mi estado (mi estado lamentable por las descontroladas libaciones nocturnas en los distintos puterios en Baires donde nadie me vigilaba, salvo las putas conocidas que me vivian y consolaban por las pérdidas de los fines de semana en "los chuchos"). Me gustaban esas visitas al campo, (que más bien era una chacra grande), sobre todo porque estaba Maria.Que en ese tiempo tendría unos 42 años y era la esposa del Abelardo, el encargado. El era un hombre bajo, gordo, pelado y muy libidinoso de unos años mas que ella ,creo, para entonces llevaban muchos años con nosotros.El se llevaba como el culo con mi viejo,( posiblemente por que le conocía la relación con Vera la patrona del boliche y ultimamente también de mis escarceos con su hija Beatriz ). El matrimonio era una mezcla de capataces con caseros y acompañaban a mi vieja cuando ella estaba en el campo y se quedaba sola varios dias. Tenían dos hijos, Juán de mi edad y Tere, la menor de 18 y que nunca me dió bola . El Abelardo era trabajador pero era pésimo marido y padre, borracho, peleador, golpeaba e insultaba seguido a María y a sus hijos y además era muy mujeriego, por lo que casi nunca estaba en casa a la noche y había que ir a buscarlo dos por tres a Cariño´s el primer boliche que tuvo la vieja Vera, entonces todo quedaba a cargo de Maria y de su hijo. Maria era linda, era su segunda esposa. De 1.70 de altura, rellenita sin ser en absoluto gorda, una piernas preciosas, unas tetas impresionantes y duras a pesar de dos hijos y de habernos amamantado también a mi y a mis hermanas. Tenía todavía un buen culo, grande, levantado, apetitoso. Mantenía su hermosa figura gracias a unos ejercicios que le habia enseñado su madre, una vasca seca, la cual falleció a los 80 años con un fisico envidiable. Yo admiraba a María, desde muy chico, más, estaba enamorado de ella, pero no me atrevía a decírselo y me conformaba con pajearme con su imagen, mirándola escondido detrás de los arbustos o espiandola cuando se lavaba bajo el bombeador y se pasaba un trapo enjabonado por los sobacos peludos. Pero siempre pesaba que mi día ya llegaría . Ya era diciembre otra vez, fin de examenes, los pocos en los que me había anotado y que nadie controlaba. Faltaban ya pocos días para las fiestas, estaba cansado, mucho descontrol. Examenes angustiosos, empastillado constante, cerré el depto y me fuí de Bs As. para pasar uno o dos meses en el campo, (según el aguante y los billetes que consiguiera de los viejos ). Llegué al pueblo a la tarde, en un remís sin aire y carísimo, era temprano todavía, me recosté después de saludar a mamá que estaba en la casa del pueblo por una enfermedad pasajera, acompañada por una de mis hermanas que ni me dió bola. No cené, me duché y me fuí a dormir después de poner en hora el despertador. Me levanté casi a las 4 de la mañana del otro día, el calor a esa hora ya era como de 20 grados, el trayecto lo hacia en casi en dos horas desde la casa al campo, al principio a la luz de la luna. Al acercarme a la parte del casco ya clareaba y divise a unos doscientos metros que Maria estaba en el huerto, juntando algunas verduras, sabia que era ella por un vestido amarillo, un lujo de su reducido vestuario y que tanto me gustaba por que hacía resaltar su piel blanca tostada por el sol ,pero sobre todo que hacía resaltar sus formas por el pronunciado escote y lo corto de su falda. Solo de verla y pensarla, mi excitación se disparó y supe que para la hora de la siesta me haría una soberana paja en su nombre. Con sigilo me dirigí a un pequeño bosquecillo que quedaba a no más de 20 metros de donde ella estaba trabajando. Busqué el mejor lugar y me recosté en el suelo tapado a su vista por algunos arbustos, pero teniendo una vista privilegiada. Desabroche mis pantalones y saque la pija que ya estaba al palo como para airearla, Maria estaba de frente agachada y yo podía ver sus tetas a través del escote. Me disponía a pajearme cuando ella, avanzo unos pasos hacia mi, el corazón me parecio estallar, se detuvo cerca y tras unas matas pequeñas se agachó y se bajo la bombacha hasta los tobillos como para orinar, al levantarse el vestido pude ver sus piernas, y su sexo peludo, cerré los ojos por unos instantes, eso era increíble, mi cuerpo vibraba, jamás habia estado tan cerca de ella así casi desnuda, al abrir los ojos, vi que estaba en cuclillas, con el vestido en la cintura, la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados y se acariciaba la poblada concha, ¡se estaba masturbando! Aceleró la mano. Entre casi imperceptibles gemidos acrecentaba cada vez mas el ritmo de sus caricias, la cabeza me estalló, al moverme un poco quebré una rama seca con mis pies y el mundo se me vino abajo, me quedé quieto y cerré denuevo los ojos, al mirar, vi a María que arreglándose el vestido y con una leve sonrisa tomaba el canasto y se dirigia a su casa, unos 100 metros. No podía reaccionar ¿Me habría visto? Mi primer sentimiento era de vergüenza pero mezclado con la calentura no consumada ¿Cómo iba a ir ahora a pedirle las llaves de la casa?. Arregle mis pantalones y fui hasta un pequeño arroyo donde moje mi cara y me senté sobre unas piedras , pensando en lo que iba a decir si me había descubierto. Decidí enfrentar la situación como si nada hubiera pasado, me acomodé la ropa y marché a lo que fuera. Al llegar a las casas, ladró un perro, golpee las manos y Maria salió.


- Don josé que gusto verlo, tanto tiempo sin venir, nos tenía abandonados...¿ De vacaciones? ¿Cómo esta su madre? Me hizo varias otras preguntas a las que solo atiné a responder con monosílabos,o con la cabeza ¿ Me habría visto? Estaba preciosa, un poco despeinada, un pegote de tierra en una de sus mejillas, pero con los labios recién pintados...


- Maria, me pasa la llave por favor, ahora lo único que pienso es recostarme un rato y descansar. - Si Don José, ya se las traigo - Al volverse pude observar su trasero y mi atribulada verga volvió a despertar y a crecer rápidamente. Cuando volvió Maria, me entrego la llave y esbozo una leve sonrisa ¿al notar el bulto?. Tomé las llaves y rápidamente fui hasta la casa.Fuí a mi dormitorio, me senté en la cama a pensar, hacia un calor terrible, por lo que me saqué la ropa empapada en sudor y me acosté desnudo en la cama cubierto solo por una sabana. Me adormilé en seguida. Paso media hora, y golpearon la puerta, principal. Pensando que era mi viejo o Juan, le dije que estaba abierto, que pasara, que estaba en la pieza. Al abrirse la puerta de la pieza, quedé helado, era Maria, con una jarra de agua en una mano y una palangana enlozada en la otra. Colocó todo sobre la cómoda, y me miró.


- Don José le traje un poco de agua para que se refresque porque me pareció que estaba muy acalorado-. Solo pude decir -gracias-, su vestido parecía estar pegado a su cuerpo espectacular. - ¿Y el Abelardo y los demás? - pregunte nervioso. Ella se sentó a los pies de mi cama, pude percibir las gotas de sudor sobre su piel pero me clavé en sus pezones que se marcaban en el vestido amarillo, mi excitación era extrema. - Don José, Ud. sabe, como es el desgraciado, hace como quince dias que no aparece, ya no le interesa su familia. Su padre y Juan están trabajando afuera con la peonada y Tere fue donde una tía y no llega hasta la tarde, asi que me dejaron sola. A la tarde pasará su hermana y su cuñado por si hace falta algo...


- Bueno ahora Vd está conmigo - me atreví a decirle. - Por suerte asi es ¿Qué mejor compañía puedo pedir? -Uf que calor hace - agrego secándose el sudor de la cara y el cuello con la mano. Se pasó un pañuelo que mojó en la palangana donde hechó un poco de agua de la jarra. Luego miro hacia la cama del lado: - Voy a arreglar esta cama que esta desordenada, por si vienen alguno de los chicos de sus hermanas o vuelve su padre.


- Maria, no se preocupe yo la arreglo - le dije tratando de disimular la erección y tapando mis desnudeces. Me miró y dijo -Que crecido que está Don José, no me voy a demorar - señaló con una risita y con voz nerviosa y se puso a arreglar la cama. Mis ojos seguían sus sensuales movimientos, hasta que llego el momento extremo. Se hinco sobre la cama, para arreglar el costado opuesto, su vestido corto se levanto y en uno de sus movimientos pude observar que estaba sin calzones y pude ver sus muslos, brillantes, imponentes de gran yegua y algunos pelos negros de su concha. Fue un impulso irresistible, baje de la cama, me puse detrás de ella con mi verga extendida y dura como nunca, levante el vestido sobre la cintura y empujé. Ella lanzo un pequeño gemido y dijo: - Gracias a dios... por fin... Don José - Apunté la verga ,una pequeña presión y entro lenta y resbalosamente,como en manteca, su acabada fue instantánea, me sentí bañado en sus jugos. Sin decirnos palabras, seguí cogiendola por un buen rato acariciando sus hermosas tetas y besandole los hombros y la nuca. Tuvo un nuevo orgasmo y con un quejido se tumbó en la cama. Mi verga se salió , ella se puso de espalda y volví al ataque, colocó sus pies en mi cintura mientras con una mirada brillante me decía: - Asi, Don José...siga, siga, siga...- Habían pasado ya mas de quince minutos, yo trataba de que esto no acabara nunca , pero al mirarle la cara y ver su sonrisa y sentir sus movimientos que demostraban una excitación extrema, pudieron más que mi control y ella lo notó . - Don José, por favor acabeme, quiero su lechecita... -Excitado la saqué y quede de pie ante ella. La agarró mojada con todos los jugos mios y de ella y después de un momento de mirarla la pasó lentamente por sus pezones, la llevo a boca y la empezó a mamar de una manera espectacular que rápidamente me hizo soltar todo el jugo atrasado de años mas el de la paja en su honor inconclusa hace una hora. Su cara quedo bañada y ella con sus manos repartió el resto por su cuerpo, solo decía. - Gracias, gracias Josesito, -Josesito como me decía de chico-La miraba atentamente y me calentaba de nuevo viendo su sexo tan peludo haciéndole un repique a sus sobacos, mas un moreton en su cadera seguro que de algún golpe del Abelardo. Todas las minas con las que había cogido hasta ahora, la misma Beatriz, se afeitaban o se depilaban. La concha te miraba como una boca obscena, parecida a la boca de esos tipos que conociste toda la vida con bigotes y de pronto tenes que familiarizarte con sus labios finitos, sus dientes torcidos y su piel tan blanca, tan desnuda... Me iba a disponer a acomodársela de nuevo para tratar de seguir con lo ansiado por tantos años, cuando se escucho a lo lejos la bocina de la camioneta de mi hermana y la puta madre que nos parió entrando al casco. María se arrojó de la cama, tomo el vestido amarillo, se lo puso apurada, sin el corpiño que quedó sobre la otra camita y salió chancleteando, mojada con mi leche, que le corría por las piernas...

viernes, 2 de mayo de 2008

FAST WOMEN AND SLOW HORSES, (en estado bruto)


El movimiento rítmico de Beatriz, cogiendo encima mio genera un ruido… plaf, plaf, plaf…que acompaña al sonido del viejo reproductor a pilas donde suena Tom Waits,con los "Tom´s blues",donde trata de contar sobre mujeres rapidas y caballos lentos, pero en inglés, un poco mi historia, toda la guita perdida en los chuchos perdedores y las historias con las yeguas de los puterios, Beatriz tiene los ojos cerrados, la lenguita afuera de la boca, agarro sus tetas recién operadas, años soltera, ningún hijo, Beatriz es una mujer decente, pero no conmigo, su novio le dice que se van a casar,le iba a presentar a la vieja, pero aquí estamos, ella cogiendo de nuevo conmigo, estas cosas del sexo y el amor. Beatriz es la hija de Vera. ¿Será mi hermana?, no lo pienso mas por que se me baja el pito o también puede que me de un poco de morbo y me haga acabar antes de tiempo. Por alguna razón a la mayoría de las mujeres les gusta garchar arriba, tal vez porque manejan la situación y la velocidad, aunque a veces cuando la veo cansada me mueva yo, la agarro del hombro y le doy duro, bah todo lo duro que ya me da el cuero sin recurrir a las "azules", pero con la Betti no las necesito, me gusta ver la cara que pone, esa cara de puta personal, se que a veces finge, a veces no. Pero lo mejor es desconectar la maquina, desconectar el cerebro de la verga y dejarla así, erecta, como un palo insensible en el que ella se ensarte hasta quedar saciada, entonces mi mente se ira otros lugares, al ritmo de ese sonido, el de los blues del viejo Waits esperando sentir cuando ella se contraiga, esperando sentir mucha mas humedad en su concha que la que siento ahora, esperando que solo ella sienta, mientras yo estoy ausente, con mi mente en blanco. Es en ese momento en el que ella alcanza el orgasmo, cuando yo no estoy, cuando sinceramente no estoy sintiendo nada, mientras vago por cielos celestes y tierras verdes con caballos mucho mas rapidos que los de Tom o los mios , o los los sueños febriles de algún escritor de fantasía oscura, donde viejas historias provenientes de la mierda de la realidad se puedan hacer eternas y con tapas .Y entonces le veo la carita sudorosa y pienso que es mi hermanita, conecto la maquina, la verga entra en conjunción con el cerebro y apuro pensando que es hora de acabar, que es a lo que vinimos... a lo que vinimos... a tratar de llenarla toda con ese liquido blanco y grumoso, de complacerla porque al final de cuentas me importa que ella goce y si esta fingiendo o no me da igual, tal vez mañana prefiera masturbarme antes que seguir teniendo sexo con Beatriz. Ella se queda en silencio, mientras yo me siento, busco donde quedó mi ropa, siento que me mira mientras junto las pilchas y me cambio.
- ¿Ya te vas? No contesto, esa manía de las minas de preguntar lo obvio a veces desespera.
- Si queres podés quedarte un rato mas, total, Roberto esta de viaje,se volvió a la capital, puedo preparar algo para comer, mi vieja cerro el boliche y se fue a Las Flores hoy, para no conocerlo, estoy sola -
-No, Beatriz, gracias, me voy- Sola, me dice la muy guacha, como si no estuviera y no me la hubiera cogido, salgo al comedor, enciendo la tele y me pongo a mirar el partido que ya termina, con un penal pateado al cielo.
-Todo como el culo, ni el penal, ni otro polvo - me escucho, cuando a pesar del penal a los 46 minutos, lo erramos y perdemos (que plural de mierda), termino de atarme los zapatos, vuelvo a la pieza para saludarla hasta después, no está, siento ruido en el baño, le pregunto que pasa y no contesta, entro y veo que solo se metió a bañar y ahora la oigo hacer algo ,corro la cortina, y la veo con los ojos cerrados dandose con el dedo, quiero decirle cualquier cosa, cualquier cosa que haga quedar bien a mi hombría y solo se me ocurre: ¿Hasta cuando te vas a quedar dandole al dedo? (me causa risa el "dandole al dedo" y trato de no reirme). Ella abre los ojos, se toma todo el tiempo para responder, se levanta del agua se tira un toallón sobre el cuerpo mojado, abre la puerta y sale desnuda, se tira sobre la cama, abre las piernas me mira y dice: Hasta que me aburra de gozar...

miércoles, 23 de abril de 2008

visita de fin de semana.










Fin de semana, vuelta al pueblo. En baires, todo como el culo. Nadie me daba bola, Eugenía desaparecida. ¿Me tendría que conseguir una mina fija? Los intereses de los plazos fijos no me dan para aguantar dos personas mucho tiempo, pensar en gastos con alguien saliendo a cenar, cines, teatros, telos etc, me daba acidez. Solo para pagar las cuentas,el depto, la casa, algunos impuestos, los gastos del auto (que eran un cancer) y cambiarlo, por ahora ni pensar. El seguro vencido,un farol roto y las gomas hechas mierda. Algun dia me pararían en la ruta y entonces se lo regalaría a los canas, (al auto) y me volvería en el tren lechero a la capital. O peor, la vieja ruralcita terminaría en la puerta de mi casa en el pueblo sobre cuatro latas, antes de que se robaran los restos y me la dejaran sobre cuatro botellas de sidra (joda del lugar). La casa sin gente durante dos semanas, sucia, con el olor a podrido de las cacerolas y sartenes que quedaron en la pileta, con restos de comida y mucho detergente y lavandina ( bah, lejía como le dicen todavía acá). Fría, con mucha humedad, las paredes manchadas como nunca de hongos, sobre todo las que daban al jardín, producto de la mala capa aisladora con que me había estafado el albañil que traje de Azul , especialmente recomendado por mi hermana, (¿tendría alguna cometa la turra?) . Prendí la estufita de gas, (la ventaja de vivir en la calle principal era la de pertenecer a los cincuenta beneficiarios con la entrada de caños de gas que iban hasta el hospital -¿sería trucha la conexión?- ). Fuí al patio y saqué del fondo unos troncos y unas ramitas, unos cajones viejos y volví para armar una "pira" en la chimenea del comedor, si la noche fuera fría tiraría un colchon, al lado y con dos o tres mantas viejas y unas copitas de grappa, dormiría como un bendito. Agradecí mentalmente a mi viejo por la chimena producto de los pedidos rompehuevos de mi vieja y mis hermanas, eso sí tiraba como el culo y después no alcanzaba el resto de la semana para sacar el tufo a humo de las ramas verdes. Pensé en juntar unos troncos mas para la noche antes de que se apagara y tuviera que salir a la intemperie a buscar mas leña. Me ayudé con la carretilla que me había traido de lo de los viejos cuando liquidé las maquinas del campo, y el campo. Chirolas, a repartir entre tres, por eso me quede con la casa, el departamento en la capital, el auto viejo y un piquito que es el que tenía en los plazos fijos, de tener algún problema le tendría que llorar a mis hermanas, pero de esas yeguas...Ya se ponía el sol, sentía frio en los huesos, esa noche no me atrevería a ir a Remilgo´s. Me puse la campera, salí al patio y enfile con la carretilla hasta la montaña de troncos casi ya sin luz , al lado de la pila, que me había dejado mi cuñado el mes pasado junto con un cordero duro y mal oreado, la ultima vez que vinieron a visitarme, vi un movimiento raro cuando trataba de cargar la carretilla, pensé en un perro. Los troncos estaban en una zona de alambrado viejo donde el ligustro estaba cortado pero minga de cusco era una persona agachada que se estaba afanando los troncos de a uno y los subia a un cochecito de chico muy viejo. Tomé con sigilo un tronquito pesado y se lo tiré a la sabiola, quedó desparramado, era un ovillo oscuro sobre el pasto. Pisé el ultimo alambre de puas, con una maderita alcé los otros tres y me pase al terreno vecino. Asustado le saqué el gorrito de lana , y el pañuelo manchados en sangre y trate de limpiarle la frente y la cabeza con un pañuelo no muy limpio que llevaba en el bolsillo. La chica empezó a gemir. ¿La chica?, Me asusté. -Dale flaca, perdoná, creí que eras un perro, mentí, te llevo hasta la clínica, poné un poco de voluntad, ayudame, vamos hasta el auto, te curan y te traigo..." Se agarro vacilante de mi cuello, salimos a la calle la apoye contra el ligustro y fuí a buscar la rural, repitiendo : -Que no se escape, que no se escape, si se me va y me denuncia estoy listo, es lo único que me falta- volvi marcha atras y estaba por suerte, la subí y salí al toque. Eran solo tres cuadras y media. Fin de semana, no habia nadie, ni tampoco la guardia, ¡pueblo de mierda! Nos sentamos en el hall, esperando, no sabía de que hablar, ella seguía apretandosé el pañuelo sucio sobre la frente del que cada tanto corrían unas gotitas de sangre, sucia también. De a poco y por el cansancio se caía sobre mi hombro y ahora se había quedado clavada en él. Le pase una toalla que saqué del mueble que tenía a mi costado, le retiré el pañuelo sucio y lo arroje lejos ¿Sería una prueba de algo? La mina sollozaba casi en silencio, como un espasmo. Le traje un vaso de agua de la máquina , le pasé el brazo por los hombros y le dí a tomar. Cuando terminó apoyo la cabeza sobre mi pecho y pareció que se dormía. La tomé de ambos hombros y la sacudí . Siempre escuche cuando chico, que no hay que dejar dormir a los que se golpean fuerte la cabeza. ¿ Y si se me moría allí? Llegó el tordo, me conocía, había atendido a mis viejos en los últimos años, me destrató hablándome como si tuviera diez años menos de los veinte, que tampoco tenía. Me preguntó de la relación, con una sonrisita que me molestó mas aún de lo que me hinchaba ya las bolas con sus preguntas. Le explique que no había relación, que la encontré tirada al lado de casa con la cabeza rota. Se seguía cagando de risa. Le pregunte de la risa y me contesto que por el uso "genero" en mi relato. No entendí, como siempre. Se fue, no volvió mas, me mandó la receta y una cajita de analgésicos con la enfermera, que sostenía a la "chorra". Nos dijo que volvieramos el lunes. Las vendas de la zabiola parecian un turbante. La tomé del brazo. Volvimos a la rural y enfilé a la casa, entramos, le dije si quería tomar un té, asintió muda. Lo hice con el ultimo saquito del té importado que me quedaba. Cuando volví con los dos vasos parecía que seguía durmiendo, La samarré con cuidado. Abrió los ojos y me miró. Parecía Bambi, por la mirada, (la escena en que matan a la vieja). Con dos dedos de la mano izquierda le acaricie-abrí los labios y le acerque la taza de porcelana decorada con horribles calcamonias francesas, tomó, hizo globitos, tosió, escupió y por fin se rió un poco (¿Sería de su torpeza? ). Deje la taza, la acaricie en la frente, la recosté sobré el respaldo del sofá.Le pregunté si avisaba a alguna persona de la casa de al lado su estado. Me dijo que no había nadie.¿Te acompaño? Me agarró de la mano y la puso sobre su pecho. Me puse muy nervioso, me levanté como si tuviera un resorte en el orto. Pensé que bien maquillada debía ser un minón, pero no parecía tener gran lomo, mas bien flaquita, tipo modelo anorexica, nada de tetas, una "amigo" como dicen en el rioba. Le trajé una copita de coñac, mas bién tirando a cordial. Lo probó y volvió a toser,escupir. Le puse unos troncos más a la chimenea, me acordé, del trabajo inconcluso le pedí que me esperara, salí al patio, volví hasta la carretilla, noche cerrada pero yo con la linterna de sereno -tambien de la herencia del viejo- la llene de troncos y maderas y volví. La quía no estaba, pero por la luz de la puerta del baño intuí que estaría meando. Me acerqué para ver si necesitaba algo,no se nunca si hay o no papel, la puerta estaba entreabierta y la vi meando, de dorapa. Se dió vuelta sacudiendo la pijita y me volvió a mirar a lo Bambi. Ahora te explico, me lavo las manos y te cuento. Volvimos al living. Atonito me senté enfrente, tratando de evitar todo contacto con el manfloron.
-Mi viejo era Francisco, alguna vez trabajo con el tuyo, yo era Albertina la única hija. Tuve muchos problemas cuando chica con mis compañeritas del colegio primario- Las Adoratrices , de Las Flores - Papá se cansó y me llevó a Buenos Aires, en tercer año le pedí entrar al convento, o a algún seminario para monjas, beatas o lo que fuera. El sufrió sabiendo que con mi elección se terminaba su apellido, pero me ayudó. Eran los años de los cambios hormonales y ahí empezaron los problemas. Pedí ayuda a las monjas, que primero me trataron como poseída y después me llevaron al médico de la congregación, él me explico que podía ser, que había escuchado de otros casos y me contó de una monja española que, al darse cuenta de que, cada vez que estornudaba, emergía de su vagina un órgano fálico de tres centímetros de longitud, le pidió a su confesor ayuda para ser reconocida como hombre. El arzobispo, al final le dio la razón y Sor Fernanda se transformó en el padre Fernando. La miré, ¿Como te llamás? Ahora Alberto. Tiré un tronco, atize el fuego, fui a buscar la botella de coñac o de cordial- lo que mierda fuera- y puse un poco de música suave para tratar de salvar la noche...




viernes, 18 de abril de 2008

Noche de putas 3.


Eran las once de la noche,de una noche fatal , me paseaba en una camioneta prestada, a la espera de cualquiera mujer que pudiese satisfacer mis necesidades. Si no, volvería hasta el caminero y de ahi al boliche de Vera. En ese momento vi a una mujer de unos 45 años, extremadamente gorda, que esperaba locomoción ¿Para dirigirse a su casa? Estaba en los alrededores de la plaza. La miré y no reconocí a nadie del pueblo. Había mucho viento, ese viento frío que anunciaba ya la llegada del otoño y como si fuera poco, empezaba a llover, me acerqué y le pregunté si se dirigía a la ruta a tomar algún cole, ( yo presagiaba que sí, pues es lo único que puede hacer que alguién salga a esa hora, en ese lugar .Esperar lo que sea para rajarse a otro pago ) ¿La llevo ?, le pregunté. Ella se acercó a la ventana, me miró y me dijo que sí. La invité a subir. Una vez dentro me agradeció, ya que, me dijo, hacía más de veinte minutos que esperaba un remise que no llegaba y se estaba muriendo de frío, además de mojarse pese al paraguita colorinche que flameaba en la oscuridad y que apenas cubría su humanidad. Le dí una toalla que llevaba para otros menesteres y le sugerí que se sacara el abrigo, que estaba un poco mojado. Ella se lo sacó, dejándolo en el asiento trasero. Al darse vuelta me rozó el brazo con una de sus tetas, que eran de un tamaño sorprendente. Me calento al toque y como el viaje es de unas pocas cuadras, mis movimientos tendrían que ser rápidos. No lo pensé dos veces y apostando al anillo de la gorda le dije - ¿ Su marido no le dice nada por estar hasta tan tarde en la calle? - No - me dijo, sonriendo - mi marido trabaja ahora en Azul y viene sólo los fines de semana, viajo por que quiero darle una sorpresa esta noche, acá trabajo en un taller y ésta es mi hora de salida. -Ahora me voy a la ruta me tomo el micro y duermo con él, me dijo con sonrisa complice y ladina-
-¿No le da miedo andar a esta hora en la calle?-
- La verdad que sí, yo nunca antes me había subido a un auto con un desconocido, pero sos tan jovencito que me inspiraste confianza. -
-No se confíe, no sabe si yo puedo ser un depravado o un psicópata - se ríe,
- No te creo, con esa cara de angelito, además no creo que te intereses en una gorda vieja como yo. -
-Al contrario - le dije -, mire lo flaco que soy, siempre me han atraído las personas gordas, perdón grandes, bah y con respecto a la edad, es siempre mi sueño estar con mujeres mayores, que tengan experiencia. - Se ríe
- No te lo puedo creer -
-Es cierto, mi sueño siempre fueron las mujeres mayores, ¿El Edipo vio? y si tienen tetas como las suyas, bueno mi fantasía hecha realidad. La gorda cambio su tono de voz, se sentó de lado me miró fijo y me pregunto
- ¿ No me dirás que yo te caliento?
- No sabe cuánto-, le respondí y al momento su mano se prende a mi pija que estaba a punto de reventar y entonces me dice que le diga mis deseos, que ella me los cumplirá. Sigo manejando con una mano, mirando al frente y con la otra mano le manoseo la ubre gigantezca.Estamos llegando a la ruta, así que me apuro y le pido que me baje el cierre de la bragueta . Ella con las dos manos me baja el cierre del pantalón, sacando mi pijita que está ya en todo su esplendor...
- ¡ Qué cosa tan linda, chiquito! (En realidad, no es nada del otro mundo, como siempre me decía mi ex).
Sus manos gordas me la aprietan con fuerza y empiezan a manosearla de arriba a bajo con mucha suavidad, yo mientras, con una mano en el volante y la otra entre sus piernas,empiezo a temblar como si tuviera un parkinson repentino y busco un sitio apartado, donde estacionar.
- De tener dinero, te llevaría ya al telo de la ruta, pero está lejos y yo estoy muy caliente , te voy a partir en dos, en el asiento de atras gorda
- Eso sí que no, - me dice - esta oportunidad de hacerme un guacho como vos no se me presenta dos veces en la vida, seguí hasta el telo que yo invito.
En minutos estábamos en el mueble, Suarez me saluda, corto, como todas las tardes cuando terminamos de jugar al mus en el boliche de Ramirez y él se retira perdidoso . Cuando llego a la habitación, después de garpar con el dinero que ella me dio, la encuentro ya bajo las sabanas. En dos segundos me desvisto y me acuesto a su lado, no sin antes observar el tremendo pedazo de mujer que me iba a coger. Le digo que se saque el corpiño y me asombro con unas tetas cada una más grande que mi cabeza. Como desesperado empiezo a mamar, soy como un bebe hambriento y con miedo a que se fueran a secar y quedarme sin comida. Tengo que agarrarlas con las dos manos, ya que una no era suficiente,para poder chuparselas bien, mientras ella me apretaba la cabeza para que no dejara de hacerlo. Me le siento arriba y le pongo la pija entre las tetas, me empiezo a mover mientras ella se las agarra y me apreta el bicho. Con mis movimientos cada vez me acerco mas a su boca y en cada uno, ella acariciaba la punta con su lengua. Le puse una almohada detrás de la cabeza, y sosteniendo la verga con una mano se la meto rápido en la boca, con puntería. Ella suelta sus tetas, la agarra con fuerza y empieza a mamar desesperada. Yo ahora juego entre sus tetas con mis bolas. Estoy a punto de acabar, así que le dije que se diera vuelta que se la metería por atrás. Me dice que no, que no lo había hecho nunca y que le daba mucho miedo. Le conteste
-¿Miedo a tu edad?, ¿Tu marido no te hace el orto?- Jamas ,repitió dos o tres veces, nerviosa. Yo le digo que se de vuelta que se la metería por la concha. Me pide que no me pusiera el forro, que no habría problema. Me bajo de ella con cuidado, por la altura, se pone en cuatro patas y me deja delante un culo de tamaño descomunal. Yo solo había visto algo así en alguna pelicula de Fellini.. Tuve que abrírselo con mis manos, ya que no me dejaba ver dónde meterla. En un abrir y cerrar de ojos, yo estaba con mi verga dentro de ella, agarrado con mis manos a sus tetas. A la gorda parecía que se le iba a acabar el mundo, gritaba de placer. Yo tiraba de sus pezones, le agarraba el orto y trataba de meterle un dedo, pero estaba demasiado apretado. Así que mi dedo resbalando se iba para su concha de nuevo,mojándose con los líquidos de la gorda que ya parecía una canilla. Empecé nuevamente a tratar de meterselo. Una aventura, no podía, salí de ella y abriéndole sus nalgas, deslizaba mi lengua entre su raja hasta llegar a la concha, ella se las sujeta, para dejarme libres las manos y que pudiera meterle los dedos tranquilo, mientras con mi boca mojaba su ojete,llevando la lengua lo más adentro posible. En ese momento la mole se corre dando gritos de placer, dejándome la mano mojada como si se hubiera meado. Me levanté y le coloqué mi verga a la entrada de su hoyo, se echó un poco adelante y me dijo
-Pendejo,por ahí no, te dije- Le supliqué que solamente me dejara acabar, que no la penetraría. Ella ingenua, concedió mientras abría de nuevo sus nalgas, yo coloqué la punta en la entrada de su agujero, apenas un centímetro, se quejó y me dijo que hasta ahí, que no más. Yo ya no podía aguantar y cuando empecé a acabar y la tuve bien mojada se la metí toda de golpe. La gorda dando un grito de dolor quedó tendida de boca, mientras yo botaba mis últimos borbotones de leche.Siempre adentro, me quedé sobre ella, mientras le decía que no me sacara,que se fuera acostumbrando, ya que ahora no estaba tan dura. Con movimientos suaves mi verga volvió a crecer dentro de ella, esta vez empezó a gozar, mientras la metía por detrás, mis manos jugaban rápidamente con su clítoris. Mi pija estaba a cien y mis movimientos eran cada vez más bruscos, lo que provocó dolor otra vez en ella. Me pidió que por favor se la sacara que me haría terminar con su boca. Dicho esto me coloqué de espaldas y me empezó a dar una mamada violenta como si se estuviera vengando por el dolor que le hice sentir. Como no me gusta ser egoísta le pedí que hiciéramos un 69, colocándome lógicamente yo arriba ñpara resguardar mi físico. Como ella me lo chupaba tan rápido, no pude durar mucho tiempo, llenando su boca de leche, la gorda no se perdió ninguna sola gota, acabando ella en el mismo instante apretando mi cabeza con sus piernas como si fuera una prensa empapada .
Una vez que la dejé en su casa , ( le tiré unos mangos, me daba no se que que hubiera pagado el telo), me dijo que ella esperaba todos los jueves el remise a esa hora y que cuando yo quisiera que la buscara... ah y que se llamaba Teresa.
Yo por mi parte quedé más que satisfecho, hasta el otro día cuando Ramirez en la mesa de mus, me dijo adelante de todos
-Así pibe que vos también te cogiste a la gorda de "Remilgo´s", ¿Sabés que es la tercer mujer del Abelardo?, ¿A vos también te hizo el cuento del remise que no llegaba?
Esta Teresa...-