
Descolgué el auricular del viejo telefono de baquelita, un Heraldo de principios de los 60, lo hago pocas veces durante el día cuando estoy en el pueblo. En la capital oigo solo el contestador a la noche al volver o a la mañana siguiente si vine tarde. Acá por suerte no hay contestador. Escucho una voz de hace tiempo ,
-Hola-
Es Cecilia, una vieja amiga que había sido compañera de mis hermanas en el Instituto de las monjas paulistas, mas un cotolengo que un seminario en la zona. Después del saludo formal, cortado y sin saber que decirle, me quedé esperando que ella hablara y pensando de que mierda lo haría después de tanto tiempo. Sabía por chimentos que estaba casada, que la mayor parte del tiempo la pasaba en Baires como yo, pero ni se donde vivía, solo que tenia un chico y alguna cosa mas, toso para hacer tiempo y escuchar el motivo de su llamada
-Necesito hablar con vos, hace años que no nos vemos, supe que estabas y sabés que hay poca gente acá con la que puedo hablar, tus hermanas ya no son... (y se calló)... ayudame... tengo que hablar con alguién de confianza- Noté su nerviosismo, así que pregunté:
-¿Pasa algo grave?- me dijo, -prefiero comentártelo en persona.- . Respondí,- Ok, si querés hoy por la tarde, voy a estar en lo de Lezamita ,nos vemos y hablamos, ¿llevarás a tu bebé, para conocerlo? -No lo conocía al bebe y dije bebe por que podía ser nene o nena, cosa que me importaba un carajo.
- No, el Fito está con mi suegra y se quedará con ella hasta la noche, casi nunca lo ve y está feliz de tenerlo... vive en la Capital, pero nos vemos poco-. Suspiré aliviado y le dije:
-Está bien, así podremos hablar tranquilos, más a gusto, ponernos al dia (ya no sabía que decir, es que me cuesta tanto hablar por teléfono).
-¿Te parece bien en el boliche -el club- o en la confitería nueva de Vulcano y si no te paso a buscar y nos vamos hasta Azul a tomar algo?-Me dí cuenta que ella sopesaba los lugares según sus intenciones,que yo no conocía, pero me contesto rápido
- Muy bien,en el club a las 6:30 pm. -
-Te veo ahí-, le dije y agregué - No lleves tu auto, yo estoy con la camioneta, después te acerco y saludo a la familia, ¿bien?-... me sentiría mejor manejando yo.
-Muy bien, ahí nos vemos.- Después de colgar estuve pensando y preguntándome qué le pasaría a esta mina. Seguro que no era por problemas económicos, estaba bien forrada y en esas lides podría ser ella la que me solucionara a mi problemas, pero a partir del llamado ya no dejé de pensar en el tono de voz, (que me calentaba) o en su preocupación (que no me importaba mucho), pero también en los ratos que pasamos juntos charlando y meloneandonos durante años, así fue hasta que me case y me fui de acá. Despues ella también se casó con un tipo de afuera, pintón, con guita y del que quedó embarazada enseguida, lo que le hizo perder su importante trabajo al frente de una editorial, por Palermo, en la Capital. Culpa de las políticas de muchas empresas de correr a las mujeres que se embarazan y que tienen poco tiempo trabajando, iguál no necesitaba trabajo, eran de los mas pudientes del pueblo. Por la tarde revise con mi contador pre-histórico la suma de mis deudas en impuestos y distintas boletas atrasadas, convenimos que le tendría que pedir tiempo a mis hermanas y cuñados, para ponerme al día, después de todos ellos eran los acreedores, y que por lo que me cobraba, que lo hiciera él, así no veía la cara de culo de mis hermanas y cuñados, cuando entre los cuatro me trataran de aconsejar como invertir la poca guita que ya me quedaba. Así trabajando o algo parecido se hizo la hora y saliendo de la casa me dirigí a nuestro lugar de reunión: "el club" como le decíamos a un bar del pueblo de casi cien años y que en algun tiempo fue pulpería, a espalda de la tiendita, a la que "Los Vascos", la mas grande del pueblo, sucursal de la de Las Flores, Azul y Tandíl , había ahora reducido casi a tienda de turco, pero que era del mismo dueño del boliche, Lezamita. El diminutivo no por edad sino para diferenciarlo del viejo Lezama el padre. Si ya sé que le podríamos haber dicho Carlos y Alberto, pero en los pueblos es así, Lezama viejo y Lezamita (el pelotudo Lezamita). Le decíamos el Club, por que tiene al costado una cancha de bochas y un trinquete de pelota abierto y sin techo, donde alguna vez jugo "el Manco de Teodolina". El lugar es chico, medio bar de pueblo, medio almacen de campo. Solo una mesa de las cinco ocupada por peones de los March que se jugaban al mus algunos pesos de la quincena . El piso de baldosas en damero, sucio como siempre y con un ligero olor a acaroína en el ambiente que viene del baño sin puerta, (pero también sin inodoros, sin pileta, bueno, solo dos inodoros a la turca sucios y con la loza rota). Pero total esto no era un encuentro romantico. Me acerque a la caja del mostrador con la antigua media reja (recuerdo de la pulpería), donde colgaban algunos salames, una mortadela olorosa y goteante, un jamón un poco rancio, y algunos quesos de bola ya resecos. Saludé a Lezamita y le pagué unos pesos de unas botellas de vino, queso y jamón de la la semana pasada, me pregunto por Vera y por Beatríz , masculle algo y me respondió - saludalas de mi parte- (¿que habrá entendido el pelotudo?) Le pedí una ginebrita, una botella de soda y me fuí a la mesa junto a los jugadores. Hablaban entre ellos y habían dejado de jugar,siempre me fascinaron las conversas de los paisanos, ahora el juego estaba en descanso, uno de ellos medio dormido, cabeceando, con un hilo de baba, que le bajaba de la boca desdentada, una baba sucia por el tabaco del Avanti apagado, que mordía con el colmillo solitario en la otra punta de la comisura. Otro ya comenzaba a cabecear y aprovechó el cabeceo para saludarme, tocandose el sombrero mugriento. Los saludé en general, saqué del bolsillo de la campera el diario de la mañana y me puse a simular que leía, pero solo quería escucharlos... -"Perón era raro, como todos los milicos, sus dos últimas mujeres eran dos putas, a la ultima se la presentó el Lopez Rega ese, cantaba en un cabaret en centroamerica y dicen que se la cogía Galan el de "Si lo sabe Cante"...Y..si... le gustaban putas...como a todos los milicos, aunque dicen que a él se lo cogía Archi Moore, que dormía en una habitación en Palermo en el Palacio que tenían para cuando no estaban en Olivos ,Perón y la Evita..se los cogeria a los dos el negro ...De pronto vi que uno lo codeaba al de boina roja y le decía - mirá la yegua que entra-,
-Ojo que es la hija de los Ramirez, los de la "Azulina" los dos me miraron y movieron a los dormidos, pero yo me hice el sota, guardé el diario y esperé, ya estaba ella ante la mesita . Debo decir que no la había visto en varios años, solo de pasada, en esos típicos cruces de autos de pueblo, paseando hasta el caminero, ida y vuelta, siempre sentada, tipo foto carnet, así que la noté algo delgada, madura, bueno, tendría 35, como mi hermana la mas chica, pero seguía hermosa y atractiva, con ese aire tan diferente a la mayoría de las mujeres de este pueblo. Siempre me gustó, desde chico, pero en cierto momento decidí que solo fuera amiga, bueno de hecho fue ella quién me lo hizo saber una vez que me atreví a decirle que quería que reinicíaramos un cierto romance infantil boicoteado por las dos brujas de mis hermanas, Cecilia me había dicho que me quería como a un un hermano o como a un primito, pero yo igual me embale, me habre cogido tantas primas y tambien a Beatríz con el juego de si somos o no somos hermanos, la idea del incesto me calentó siempre (aunque no con mis hermanas, ni con mi vieja, tan flaquita y enferma siempre). Trate muchas veces de avanzarla a la Ceci, pero siempre por hache o por be todo se iba al carajo con solo algunos besos logrados y esos manoseos de pendejos que me dejaban con las bolas doloridas, no insistí más sobre el asunto y me retiré como un caballerito, pero con ganas.
Seguía preciosa, con sus ojos rasgados como una japonesa, alta, pelo muy rubio, piernas delgadas, manos pequeñas, pero sobre todo un tremendo culo y un par de hermosas y grandes tetas, las cuales al sentarse y después de darnos un beso y abrazo, pude admirar y ver que no llevaba corpiño. Iba vestida con una blusa de color pastel medio abierta y una falda corta de franela al tono, ropa mas para la capital que para el pueblo y mucho menos para encuentros en el "club" la falda dejaba ver sus piernas, enfundadas en medias opacas de color pastel mas claras que la pollera que era bien pegada al cuerpo y del mismo color beige que el saco que era de telar que llevaba en el brazo , pero con distintos tamaños de cuadros. La había saludado con un beso rápido y me había sentado prontamente como si nos hubieramos dejado de ver media hora antes. Pedimos a Lezamita, dos ginebras mas, ella en vaso de guisqui pero con un pedazo de limón con dos cubitos de hielo y dos cafés. Estuvimos charlando un rato de boludeces hasta que me animé y le pregunté si pasaba algo malo con su familia o a ella. Pero ante la proximidad de los paisanos que se reviraban en sus sillas para tratar de escuchar, mientras espiaban detrás de las cartas grasosas y retenían el "órdago", la tomé del brazo, pagué y salimos, Lezamita agitando el brazo me repitio el saludo para Vera y para Beatriz. Los paisanos ahogaron el "órdago" y "los quiero" para mirarnos y cagándose de risa, uno de ellos, creo que el boina roja grito... "quien órdago grita ceñudo, su mujer lo hará cornudo"(creo que ni puta idea tendrían de lo que es ceñudo). Subimos a la camioneta, todavía se oían sus risotadas, enfilamos para la ruta y enseguida me dijo que todo estaba bien y me preguntó por mi ex y los chicos,
-tus hermanas me contaron que te separaste,- le dije que todo bien y corte el tema, arremetió entonces con mi historia con Beatríz. Le conté que la veía poco, que se estaba por casar, que justo había venido el novio al pueblo a ver a Vera, me reí con el ver a Vera, bueno a conocer a la vieja, dije. No le iba a decir que habíamos estado culiando anteayer. Me cortó y empezó a contarme sus cosas atropelladamente, como si no nos fuera a alcanzar el tiempo, habló sobre su marido, sus relaciónes, que su marido era muy egoísta, que a veces no llega a su casa en la noche, que ya hacen el amor solo por compromiso, que ya ella ni le interesa y que ni al bebe le da bola, que:
-Creo que tiene otra - y te lo cuento porque a vos te tengo mucha confianza y ademas por que sos tan hijo de puta y cagador como el, siempre cagaste a tus mujeres, a tus novias, a la hija de Vera, por eso sos de los pocos que me podés entender y aconsejar. Además te tengo mucho cariño aunque no nos veamos seguido. En resumen,
-después de los dos primeros años de vivir juntos, él se empezó a aburrir y a abandonarme- La miré sonriendo, con lastima,
- tengo un carácter fuerte y no soy mujer de llanto facíl ni de lamentos y si no reacciono, te vas pudriendo por dentro... - le dije que se tranquilizara, que a veces son así las parejas, además le recordé qué se casó con ese tipo pinton, al que ella no conocía bien y del que ya le habían advertido que era mujeriego, posiblemente lo hizo para huir del pueblo y de la familia, etc... etc. Justo llegamos a Azul, elegí una confitería en un hotel de primera (bueno, de primera para los viajantes que hacían noche y no se atrevían a llegar a Tandil) . Vino el mozo, pedimos bebidas, era bien la hora del copetín (como decían los ancianos de la tribu) ahora unos guisquies, el ambito no daba para seguir con la ginebra, hice dejar la botella supongo que ella necesitaba desahogarse, sacar todo lo que tenía dentro y yo necesitaba pensar y ordenar en la zabiola este encuentro . Calor, no había aire acondicionado y empezó a marearse un poco, desabrochó mas su blusa y me susurró:
-¡como quería desde hace tiempo hablar con vos, como te extrañaba!- yo muy inocente, no capté lo que me insinuaba, a veces soy muy boludo, a veces me hago. Después del tercer vaso me dice vámonos y pensé "pero aún es temprano", pero como siempre he sido respetuoso de los cambiantes climas femeninos, pedí la cuenta y nos dirigimos al estacionamiento a buscar la camioneta. Como noté que se había mareado un poco, la apuntalé y le pregunté si quería volver a sentarse adentro, me contestó que nó,
-mejor volvamos- dijo, así que le abrí la puerta, arranqué y retomé hacia la ruta, no sé si a propósito al subir se quedó su falda levantada dejándome ver sus piernas casi hasta el cruce, se desabotonó mas su blusa y pude ver casi media teta, pero sobre todo ese pezón oscuro hinchado, que debo reconocer siempre me calentó tanto cuando los sobaba a las apuradas. Así que le digo, tratando de cambiar el clima
- bueno parece que no te sirvió de mucho mi charla, a estas alturas no sirvo para psicólogo y viéndote así solo puedo pensar en lo buena que estás y no en tus problemas de pareja- Balbuceó algo, pero creo que solo era por el alcohol. Bajé la velocidad para no llegar en ese estado al pueblo y le pedí -haceme un favor- deteniendo el auto, -ponete un antifaz que tengo en la guantera, que son esos que se usan para poder dormir-y agregué - descansá y no te lo quites, yo te avisaré cuando estemos por llegar- Así lo hizo, se puso el antifaz y se recostó sobre mi hombro ya sin ver por donde nos dirigíamos, -faltaba poco para llegar-, dije,ya oscurecía, vi que me seguía teniendo confianza pese al alcohol, trate de pensar, de pensar... El recorrido era corto, lo supe por los carteles y por las luces del pueblo al costado. La camioneta subió algo parecido a una rampa y la detuve, preguntó: -¿ya llegamos?- le respondo,-
- no, déjame echar gasolina,vos quedate recostada y no te quités el antifaz-. Tardé no más de 3 minutos en cargar y avisarle al chico de la estación que lo pusiera en la cuenta de la familia, lo veía desesperado tratando de ver quién me acompañaba, subí, puse la marcha tratando de pensar, de pensar...debo reconocer que se me hacía extraño lo que estaba pasando, yo nunca había actuado de esa forma y me daba cuenta que Cecilia estaba muy relajada. Llegué, entré al garaje deposito, al costado de casa y cerré la puerta detrás de nosotros, la ayude a bajar y la llevé del brazo sin sacarle el antifaz, como si fuera un juego . Ahí si que ya no pudo más y me dijo:
-¿Qué pasa?, ¿en dónde estamos? Le respondí -tranquilízate, yo te abriré la puerta y te llevaré del brazo adentro. Quiero que te recompongas antes de ir a tu casa, pero no te quites el antifaz. Accedió, yo sentía cierta preocupación por la hora en que la llevaba de vuelta, sabía que no le caía bien a su suegra y menos a su marido. Abrí con una llave la puerta de atras de la casa y me metí directamente en mi habitación, una habitación que todavía olia a pino de la colonia de La Franco que me habia puesto después de bañarme, puse algo de música ambiental, la pieza era un quilombo de tohallas humedas, pantalones tirados y hasta unos calzoncillos y un par de medias sucias sobre la cama, la senté en la mecedora de mi vieja que había llevado a la pieza. Sintió la tabla dura del asiento y al balancearce el movimiento la mareo mas, muy suave me dijo -¿Qué pasa, ya me puedo quitar esto?-
-Calma, sólo dame un minuto, que me pongo mas cómodo-
-¿Más comodo? , no te entiendo- Entonces le dije - bueno, quitatelo, le grite fingiendo bronca- Se lo quitó y con sorpresa (bueno me pareció sorpresa), me dijo casi gritando:
-¡estamos en tu casa!-, yo sonriendo, sentado en mi amplia y revuelta cama, sobre los calzoncillos y las medias sucias,tratando de ocultarlos, aunque creo que ella los veía por los espejos del placard. Se paró de golpey casí se cae por el movimiento de la mecedora y el pedo . Intentó de nuevo, sorprendido veo que lentamente se comienza a sacar la camisa. Abro la boca al ver sus tetas desnudas, después tira la pollera y queda solo con la tanga de encaje que me permite ver a través, una amplia matita de vellos rubios en forma de triángulo, las medias opacas con ligueros le daban un aire a puta fina de ciudad y su lengua que pasaba y repasaba por los labios ya despintados acentuaba el estilo. La luz rasante que ni atine a apagar me permitía seguir apreciando sus enormes tetas y sus pezones oscuros y entonces ví que estaba regalándome la más encantadora de sus sonrisas. Así que un tanto impresionado y sorprendido le pregunté
-Pero... ¿esperabas esto que está pasando?, ¿Esperabas que te trajera aquí?, ¿De qué se trata esto? ¿Por qué me calentás así? ¿Queres que tu marido se entere?. Se acercó a mí sensualmente y poniendo su mano en mi boca diciendo:
-Tranquilo, no es necesario que te explique por qué te busqué, pero las palabras sobran José, fueron años de hablar y hablar y después terminar pajean donos cada uno por su lado -. Al mismo tiempo, retira su mano y me besa suavemente en la boca, lo cual me agrada pues sus labios se sienten cálidos y húmedos y como nunca había estado con ella en ese plan pues solamente me dejaría llevar.Ahora era yo el que me sentía una puta, su puta. Me levantó de la cama y puso sus brazos alrededor de mi cintura mientras nos fundimos en cálido abrazo, sin dejar de besarnos lamiendonos las lenguas, cerrando los ojos, ahora siento que sus manos desabotonan mi camisa tratando de quitármela, lo logra y empieza a sacarme el cinturon, me desabotona el pantalón, me siento nuevamente en la cama para que ella pueda quitarmelo y sigue rapido con mis zapatos, nos quedamos solo con la ropa interior. Yo llevaba un slip viejo, medio raido, no había salido de ligue, me lo tapé con verguenza con las dos manos mientras tiraba los otros sucios que tapizaban la cama y las medias al suelo, continuamos con nuestro juego pero ya acostados en la cama, le acaricié los pezones que ya empezaban a endurecerse y tomar un tamaño asombroso. Mientras ella seguía acariciando mi pecho, recorriendo mis vellos con sus deditos. Ahora mis manos desabrochan sus ligueros, sacan su trusa y dejan totalmente al descubierto su culo enorme que tanto me ha atraído y que recién hoy voy a ver en todo su esplendor. Con avidez la empecé a saborear desde la punta de sus pezones con movimientos circulares de mi lengua, apretando las tetas suavemente, lo que le hizo producir unos grititos agudos, solo pienso para no acabar, en las tetas chiquitas y casi sin pezones de Beatriz (antes de la operación) y de todas las minas que me cogí sin tetas, que mas que minas eran amigos. Del pensamiento de las sin tetas paso a pensar en los perros que estan ladrando en la calle, en el ruido de un sulky que pasa, bueno en cualquier cosa que prolongue mi polvo. Un rato me mantuve así saboreándolas, así que cuando sus gemidos aumentaban de volumen, dirigí una de mis manos hacia abajo y pude sentir la humedad a través de la tela delgada. ¡Se había venido con sólo caricias a sus tetas! así que las dejé para mas adelante y empecé a recorrer con mis labios su abdomen, hacia abajo, hasta llegar a su matita de musgo, la besé suavemente por fuera de la tanga y la empiezo a quitar mientras inhalo ese aroma a sexo que me golpea la cara. Ahora mis labios y mi lengua recorren esa mata de vellos lacios rubios, los aparto suavemente de un lado a otro, peinándolos hasta que terminan mojados por la saliva de mi lengua... la cual ahora se desliza suavemente hacia abajo, encontrando el botoncito amigo, mojadito, pero duro como mi pito. Pequeñas lamidas ponen a mi amiga a cien por hora y ya grita cada vez mas fuerte y mas fuerte: ¡¡¡ AAAAHH!!!. mi lengua encuentra esos labios externos mas oscuros, los saboreo con frenesí y siento como ella arquea sus caderas dirigiéndolas hacia mí, como si quisiera que entrara toda mi cara dentro de ella. Súbitamente siento que me moja la cara, escurre líquido calentito por mi barbilla, lo bebo con avidez,¡Se ha venido nuevamente, ahora en mi cara! Alzo la cara para ver el placer en el rostro de Cecilia, que está sonriendo y con los ojos en blanco. La vuelvo a besar con suavidad, ahora ella me besa desde mi pecho, recorriendo con la lengua mi barriga, hasta ver mi slip, sobresaliendo como una tienda de campaña y me lo quita. dejando al descubierto la verga dura, la toma entre sus manos, me la masturba de arriba abajo, es evidente que lo quiere más dura de lo que ya está. Ahora con una mano me la aprieta desde la base, mientras con la otra me acaricia los huevos, su carita se acerca a la cabeza de mi verga que ya está roja y dura y la empieza a saborear. Siento su lengua recorrerla desde abajo hasta arriba, me lame los huevos, lo que me hace dar un suspiro prolongado. Ya me la tiene bien mojada de su saliva desde abajo hasta arriba, así que siento cómo ahora me la empieza a mamar, sacando y metiéndola de su boca, lo que me hace gritar como poseído: ¡AAAHH, ASIIII!. Mi miembro, está en todo su esplendor y está a punto de reventar pues ya lleva ella varios minutos que me la está chupando como poseida. Parece darse cuenta que ya no resisto más y suspende su actividad que me tiene sudando y con los ojos revueltos. Ahora se hace a un lado y busca su bolso de mano, saca una bolsita que inmediatamente veo que son condones, abre uno y sin decir nada sonríe y me toma el miembro. Veo que ella pone la punta del condón en la cabeza de mi verga, tomando con destreza las orillas del condón lo coloca en un solo movimiento hasta la base. Yo solo alcanzo a musitar ¡AHH Ceci! Así que después de esto la beso nuevamente y la recuesto en la cama, lentamente abro sus piernas, empiezo a juguetear con la punta de mi pija por su centro humedo y me hundo... en su concha calentita, pero la vuelvo a sacar una y otra vez, quiero que ella esté a mil por hora con este juego, ella ya me pide a gritos- ¡Ya...metela toda !- . Sigo jugando para aguantar mas y el placer que siento es indescriptible, sus labios se contraen y me la aprieta, no quiere dejarla salir, la devora, me acuesto encima de ella y la beso ardientemente, mientras la bombeo, lentamente al principio y después más rápidamente. Ella mira al techo y sigue gritando,ahora al costado al placard, está viendo nuestra imagen reflejada en los espejos de las puertas, viendo como mis nalgas se mueven, a ratos mi verga que sale completamente y después entra de golpe hasta el fondo. Para no venirme, pues ya es mucha la presión que siento, cambiamos de posición , ella me monta y se acopla suavemente hasta el fondo, vuelve a mover sus caderas, dejándome ver el movimiento de sus hermosas tetas de arriba a abajo y mi imagen reflejada en el espejo. No doy mas, le digo que si ya está lista para que terminemos juntos a lo que sólo obtengo respuesta, un grito desgarrador: ¡Siii! le digo que quisiera venirme sin el forro, sobre su cuerpo, sobre sus tetas, me grita,empezando a estremecerce, de nuevo que ¡Si !empieza a temblar mientras nos desacoplamos, me retira presurosa el condón y me la vuelve a mamar con frenesí segundos , entonces es cuando volvemos a cambiar de posición, se acuesta boca arriba y me le monto a la altura de sus tetas, las aprieta con ambas manos de manera que me aprieten la verga que ya está a punto de estallar, y comienzo a moverme frenéticamente de atrás para adelante, con una de sus manos sigue masturbándose su concha empapada, metiendo y sacando rápidamente uno, dos y hasta tres dedos . Ya ha sido demasiado placer para poder contenerme más. Eso que había cogido con Beatriz hace unas horas, así que mi venida sobreviene en medio de un grito de placer, mirando arriba, al techo, y mordiendome para no decir nombres equivocados. Le doy un tierno beso mezclado con nuestros jugos, salado-amargo- salado, pero a estas alturas nos parece lo más natural entre los dos, nuestros olores, nuestros sabores nuestros humores... nos recostamos el uno contra el otro abrazados y bañados en sudor durante un rato.
Después nos levantamos, vamos juntos al baño, es tarde, ni tiempo para una ducha que nos resultaría relajante, todavía estamos excitados, me dice que es mejor, que se darían cuenta en la casa por el pelo mojado. Nos vestimos como si ya estuviéramos acostumbrados de años el uno al otro, le pongo las medias con delicadeza, le abrocho la camisa, no sin antes dar un tierno beso a ese par de enormes tetas que antes chupé con desesperación. Abordamos la camioneta y le preguntó:
-¿Queres que te ponga el antifaz nuevamente?, A lo que me dice sonriendo,- creo que ya no es necesario-. y nos reímos... La llevo a su casa,a cinco cuadras, bajo y saludo a su suegra y a su marido recien llegado los dos me miran con desprecio, con desconfianza, pongo mi mejor cara de dolobu, beso al chiquito que lloraba desde hace una hora, según la suegra "por la falta de la madre". Me invitan a cenar pero no acepto, agradezco y digo que tengo un compromiso dentro de un rato, para hacerlo con Beatriz y su novio, y tal vez con Vera, que todavía no conoce a su futuro yerno, pero que la semana que viene aceptaré con gusto, por que las amistades como las plantas hay que regarlas para que florezcan, le doy un apretón de manos al marido, le recomiendo que cuide a la joya de mujer que tiene y que algún dia jugaremos un partido de paleta vasca en el club, le doy un beso ligero a Fito que huele asquerosamente a caca y a sémola, saludo a Ceci que me compaña hasta el porch nos despedimos con un tierno beso en la mejilla, como buenos amigos, que seguimos siendo...