
Esto ocurrió hace unos 20 años, yo andaba por los veintiuno, mi familia tenía una propiedad agrícola a unos 2 km. de la ciudad de Cacharí (de la que solo me quedan ahora unos tristes y flacos plazos fijos en un banco, -rescates del debacle del 2001- la casita de siempre en el pueblo y el departamento triste y oscuro en la Capital, donde nací). Mi padre todavía no había fallecido y yo como único hijo varón viajaba periódicamente, más para ver a la vieja que para controlar los "bienes"o los males, que heredaría algún día y que tendría que manejar con mis hermanas (cosa que nunca se dió). Salvo diez dias en la costa, para ver el mar, yo volvía al pueblo para la epoca de las vacaciones de la Facultad y visitaba el campo casi diariamente, en bici o caminando, porque uno de mis hobbys favoritos eran los largos paseos, que me servían para mantener mi estado (mi estado lamentable por las descontroladas libaciones nocturnas en los distintos puterios en Baires donde nadie me vigilaba, salvo las putas conocidas que me vivian y consolaban por las pérdidas de los fines de semana en "los chuchos"). Me gustaban esas visitas al campo, (que más bien era una chacra grande), sobre todo porque estaba Maria.Que en ese tiempo tendría unos 42 años y era la esposa del Abelardo, el encargado. El era un hombre bajo, gordo, pelado y muy libidinoso de unos años mas que ella ,creo, para entonces llevaban muchos años con nosotros.El se llevaba como el culo con mi viejo,( posiblemente por que le conocía la relación con Vera la patrona del boliche y ultimamente también de mis escarceos con su hija Beatriz ). El matrimonio era una mezcla de capataces con caseros y acompañaban a mi vieja cuando ella estaba en el campo y se quedaba sola varios dias. Tenían dos hijos, Juán de mi edad y Tere, la menor de 18 y que nunca me dió bola . El Abelardo era trabajador pero era pésimo marido y padre, borracho, peleador, golpeaba e insultaba seguido a María y a sus hijos y además era muy mujeriego, por lo que casi nunca estaba en casa a la noche y había que ir a buscarlo dos por tres a Cariño´s el primer boliche que tuvo la vieja Vera, entonces todo quedaba a cargo de Maria y de su hijo. Maria era linda, era su segunda esposa. De 1.70 de altura, rellenita sin ser en absoluto gorda, una piernas preciosas, unas tetas impresionantes y duras a pesar de dos hijos y de habernos amamantado también a mi y a mis hermanas. Tenía todavía un buen culo, grande, levantado, apetitoso. Mantenía su hermosa figura gracias a unos ejercicios que le habia enseñado su madre, una vasca seca, la cual falleció a los 80 años con un fisico envidiable. Yo admiraba a María, desde muy chico, más, estaba enamorado de ella, pero no me atrevía a decírselo y me conformaba con pajearme con su imagen, mirándola escondido detrás de los arbustos o espiandola cuando se lavaba bajo el bombeador y se pasaba un trapo enjabonado por los sobacos peludos. Pero siempre pesaba que mi día ya llegaría . Ya era diciembre otra vez, fin de examenes, los pocos en los que me había anotado y que nadie controlaba. Faltaban ya pocos días para las fiestas, estaba cansado, mucho descontrol. Examenes angustiosos, empastillado constante, cerré el depto y me fuí de Bs As. para pasar uno o dos meses en el campo, (según el aguante y los billetes que consiguiera de los viejos ). Llegué al pueblo a la tarde, en un remís sin aire y carísimo, era temprano todavía, me recosté después de saludar a mamá que estaba en la casa del pueblo por una enfermedad pasajera, acompañada por una de mis hermanas que ni me dió bola. No cené, me duché y me fuí a dormir después de poner en hora el despertador. Me levanté casi a las 4 de la mañana del otro día, el calor a esa hora ya era como de 20 grados, el trayecto lo hacia en casi en dos horas desde la casa al campo, al principio a la luz de la luna. Al acercarme a la parte del casco ya clareaba y divise a unos doscientos metros que Maria estaba en el huerto, juntando algunas verduras, sabia que era ella por un vestido amarillo, un lujo de su reducido vestuario y que tanto me gustaba por que hacía resaltar su piel blanca tostada por el sol ,pero sobre todo que hacía resaltar sus formas por el pronunciado escote y lo corto de su falda. Solo de verla y pensarla, mi excitación se disparó y supe que para la hora de la siesta me haría una soberana paja en su nombre. Con sigilo me dirigí a un pequeño bosquecillo que quedaba a no más de 20 metros de donde ella estaba trabajando. Busqué el mejor lugar y me recosté en el suelo tapado a su vista por algunos arbustos, pero teniendo una vista privilegiada. Desabroche mis pantalones y saque la pija que ya estaba al palo como para airearla, Maria estaba de frente agachada y yo podía ver sus tetas a través del escote. Me disponía a pajearme cuando ella, avanzo unos pasos hacia mi, el corazón me parecio estallar, se detuvo cerca y tras unas matas pequeñas se agachó y se bajo la bombacha hasta los tobillos como para orinar, al levantarse el vestido pude ver sus piernas, y su sexo peludo, cerré los ojos por unos instantes, eso era increíble, mi cuerpo vibraba, jamás habia estado tan cerca de ella así casi desnuda, al abrir los ojos, vi que estaba en cuclillas, con el vestido en la cintura, la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados y se acariciaba la poblada concha, ¡se estaba masturbando! Aceleró la mano. Entre casi imperceptibles gemidos acrecentaba cada vez mas el ritmo de sus caricias, la cabeza me estalló, al moverme un poco quebré una rama seca con mis pies y el mundo se me vino abajo, me quedé quieto y cerré denuevo los ojos, al mirar, vi a María que arreglándose el vestido y con una leve sonrisa tomaba el canasto y se dirigia a su casa, unos 100 metros. No podía reaccionar ¿Me habría visto? Mi primer sentimiento era de vergüenza pero mezclado con la calentura no consumada ¿Cómo iba a ir ahora a pedirle las llaves de la casa?. Arregle mis pantalones y fui hasta un pequeño arroyo donde moje mi cara y me senté sobre unas piedras , pensando en lo que iba a decir si me había descubierto. Decidí enfrentar la situación como si nada hubiera pasado, me acomodé la ropa y marché a lo que fuera. Al llegar a las casas, ladró un perro, golpee las manos y Maria salió.
- Don josé que gusto verlo, tanto tiempo sin venir, nos tenía abandonados...¿ De vacaciones? ¿Cómo esta su madre? Me hizo varias otras preguntas a las que solo atiné a responder con monosílabos,o con la cabeza ¿ Me habría visto? Estaba preciosa, un poco despeinada, un pegote de tierra en una de sus mejillas, pero con los labios recién pintados...
- Maria, me pasa la llave por favor, ahora lo único que pienso es recostarme un rato y descansar. - Si Don José, ya se las traigo - Al volverse pude observar su trasero y mi atribulada verga volvió a despertar y a crecer rápidamente. Cuando volvió Maria, me entrego la llave y esbozo una leve sonrisa ¿al notar el bulto?. Tomé las llaves y rápidamente fui hasta la casa.Fuí a mi dormitorio, me senté en la cama a pensar, hacia un calor terrible, por lo que me saqué la ropa empapada en sudor y me acosté desnudo en la cama cubierto solo por una sabana. Me adormilé en seguida. Paso media hora, y golpearon la puerta, principal. Pensando que era mi viejo o Juan, le dije que estaba abierto, que pasara, que estaba en la pieza. Al abrirse la puerta de la pieza, quedé helado, era Maria, con una jarra de agua en una mano y una palangana enlozada en la otra. Colocó todo sobre la cómoda, y me miró.
- Don José le traje un poco de agua para que se refresque porque me pareció que estaba muy acalorado-. Solo pude decir -gracias-, su vestido parecía estar pegado a su cuerpo espectacular. - ¿Y el Abelardo y los demás? - pregunte nervioso. Ella se sentó a los pies de mi cama, pude percibir las gotas de sudor sobre su piel pero me clavé en sus pezones que se marcaban en el vestido amarillo, mi excitación era extrema. - Don José, Ud. sabe, como es el desgraciado, hace como quince dias que no aparece, ya no le interesa su familia. Su padre y Juan están trabajando afuera con la peonada y Tere fue donde una tía y no llega hasta la tarde, asi que me dejaron sola. A la tarde pasará su hermana y su cuñado por si hace falta algo...
- Bueno ahora Vd está conmigo - me atreví a decirle. - Por suerte asi es ¿Qué mejor compañía puedo pedir? -Uf que calor hace - agrego secándose el sudor de la cara y el cuello con la mano. Se pasó un pañuelo que mojó en la palangana donde hechó un poco de agua de la jarra. Luego miro hacia la cama del lado: - Voy a arreglar esta cama que esta desordenada, por si vienen alguno de los chicos de sus hermanas o vuelve su padre.
- Maria, no se preocupe yo la arreglo - le dije tratando de disimular la erección y tapando mis desnudeces. Me miró y dijo -Que crecido que está Don José, no me voy a demorar - señaló con una risita y con voz nerviosa y se puso a arreglar la cama. Mis ojos seguían sus sensuales movimientos, hasta que llego el momento extremo. Se hinco sobre la cama, para arreglar el costado opuesto, su vestido corto se levanto y en uno de sus movimientos pude observar que estaba sin calzones y pude ver sus muslos, brillantes, imponentes de gran yegua y algunos pelos negros de su concha. Fue un impulso irresistible, baje de la cama, me puse detrás de ella con mi verga extendida y dura como nunca, levante el vestido sobre la cintura y empujé. Ella lanzo un pequeño gemido y dijo: - Gracias a dios... por fin... Don José - Apunté la verga ,una pequeña presión y entro lenta y resbalosamente,como en manteca, su acabada fue instantánea, me sentí bañado en sus jugos. Sin decirnos palabras, seguí cogiendola por un buen rato acariciando sus hermosas tetas y besandole los hombros y la nuca. Tuvo un nuevo orgasmo y con un quejido se tumbó en la cama. Mi verga se salió , ella se puso de espalda y volví al ataque, colocó sus pies en mi cintura mientras con una mirada brillante me decía: - Asi, Don José...siga, siga, siga...- Habían pasado ya mas de quince minutos, yo trataba de que esto no acabara nunca , pero al mirarle la cara y ver su sonrisa y sentir sus movimientos que demostraban una excitación extrema, pudieron más que mi control y ella lo notó . - Don José, por favor acabeme, quiero su lechecita... -Excitado la saqué y quede de pie ante ella. La agarró mojada con todos los jugos mios y de ella y después de un momento de mirarla la pasó lentamente por sus pezones, la llevo a boca y la empezó a mamar de una manera espectacular que rápidamente me hizo soltar todo el jugo atrasado de años mas el de la paja en su honor inconclusa hace una hora. Su cara quedo bañada y ella con sus manos repartió el resto por su cuerpo, solo decía. - Gracias, gracias Josesito, -Josesito como me decía de chico-La miraba atentamente y me calentaba de nuevo viendo su sexo tan peludo haciéndole un repique a sus sobacos, mas un moreton en su cadera seguro que de algún golpe del Abelardo. Todas las minas con las que había cogido hasta ahora, la misma Beatriz, se afeitaban o se depilaban. La concha te miraba como una boca obscena, parecida a la boca de esos tipos que conociste toda la vida con bigotes y de pronto tenes que familiarizarte con sus labios finitos, sus dientes torcidos y su piel tan blanca, tan desnuda... Me iba a disponer a acomodársela de nuevo para tratar de seguir con lo ansiado por tantos años, cuando se escucho a lo lejos la bocina de la camioneta de mi hermana y la puta madre que nos parió entrando al casco. María se arrojó de la cama, tomo el vestido amarillo, se lo puso apurada, sin el corpiño que quedó sobre la otra camita y salió chancleteando, mojada con mi leche, que le corría por las piernas...

9 comentarios:
no creo que todas estas cosas que Vd. cuenta sean reales, arrodillese ante su cama despues de haber bendecido su cena y haga un acto de conciencia por todas las cosas que cuenta, verá que despues una vez que haya encontrado al pastor no necesitará esconderce tras un nick.
Dios es el camino.
La señora Mary
me gusta su no estilo, saludos
Carlos
Mire don José que las señoras mayores también nos calentamos...
todo tiene que ser porno-erótico?, ya que escribís pasablemente, por qiue no buscas otro tema?
Saludos.
Esmeralda
al blog me lo recomendó un amigo, que me dijo que era bueno, ahora me queda la duda si solo es para garcharme.
Esmeralda
me hiciste reír...
jejejejejejeje
Qué remilgadas las anonimas, no?
Si no gustan no sigan leyendo, que seguro se han acabado el texto por completo!!!!!!!
jejejejejejejeje
Es que hay cada una suelta que..............
che Josecito, acá las únicas que armar quilombo son las minas o muy santurronas o muy calientes.
Ehh, parece que el Josesito se largo a lo bestia, y así no hay cuerpo que aguante, saludos
alejandro
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