viernes, 18 de abril de 2008

Noche de putas 3.


Eran las once de la noche,de una noche fatal , me paseaba en una camioneta prestada, a la espera de cualquiera mujer que pudiese satisfacer mis necesidades. Si no, volvería hasta el caminero y de ahi al boliche de Vera. En ese momento vi a una mujer de unos 45 años, extremadamente gorda, que esperaba locomoción ¿Para dirigirse a su casa? Estaba en los alrededores de la plaza. La miré y no reconocí a nadie del pueblo. Había mucho viento, ese viento frío que anunciaba ya la llegada del otoño y como si fuera poco, empezaba a llover, me acerqué y le pregunté si se dirigía a la ruta a tomar algún cole, ( yo presagiaba que sí, pues es lo único que puede hacer que alguién salga a esa hora, en ese lugar .Esperar lo que sea para rajarse a otro pago ) ¿La llevo ?, le pregunté. Ella se acercó a la ventana, me miró y me dijo que sí. La invité a subir. Una vez dentro me agradeció, ya que, me dijo, hacía más de veinte minutos que esperaba un remise que no llegaba y se estaba muriendo de frío, además de mojarse pese al paraguita colorinche que flameaba en la oscuridad y que apenas cubría su humanidad. Le dí una toalla que llevaba para otros menesteres y le sugerí que se sacara el abrigo, que estaba un poco mojado. Ella se lo sacó, dejándolo en el asiento trasero. Al darse vuelta me rozó el brazo con una de sus tetas, que eran de un tamaño sorprendente. Me calento al toque y como el viaje es de unas pocas cuadras, mis movimientos tendrían que ser rápidos. No lo pensé dos veces y apostando al anillo de la gorda le dije - ¿ Su marido no le dice nada por estar hasta tan tarde en la calle? - No - me dijo, sonriendo - mi marido trabaja ahora en Azul y viene sólo los fines de semana, viajo por que quiero darle una sorpresa esta noche, acá trabajo en un taller y ésta es mi hora de salida. -Ahora me voy a la ruta me tomo el micro y duermo con él, me dijo con sonrisa complice y ladina-
-¿No le da miedo andar a esta hora en la calle?-
- La verdad que sí, yo nunca antes me había subido a un auto con un desconocido, pero sos tan jovencito que me inspiraste confianza. -
-No se confíe, no sabe si yo puedo ser un depravado o un psicópata - se ríe,
- No te creo, con esa cara de angelito, además no creo que te intereses en una gorda vieja como yo. -
-Al contrario - le dije -, mire lo flaco que soy, siempre me han atraído las personas gordas, perdón grandes, bah y con respecto a la edad, es siempre mi sueño estar con mujeres mayores, que tengan experiencia. - Se ríe
- No te lo puedo creer -
-Es cierto, mi sueño siempre fueron las mujeres mayores, ¿El Edipo vio? y si tienen tetas como las suyas, bueno mi fantasía hecha realidad. La gorda cambio su tono de voz, se sentó de lado me miró fijo y me pregunto
- ¿ No me dirás que yo te caliento?
- No sabe cuánto-, le respondí y al momento su mano se prende a mi pija que estaba a punto de reventar y entonces me dice que le diga mis deseos, que ella me los cumplirá. Sigo manejando con una mano, mirando al frente y con la otra mano le manoseo la ubre gigantezca.Estamos llegando a la ruta, así que me apuro y le pido que me baje el cierre de la bragueta . Ella con las dos manos me baja el cierre del pantalón, sacando mi pijita que está ya en todo su esplendor...
- ¡ Qué cosa tan linda, chiquito! (En realidad, no es nada del otro mundo, como siempre me decía mi ex).
Sus manos gordas me la aprietan con fuerza y empiezan a manosearla de arriba a bajo con mucha suavidad, yo mientras, con una mano en el volante y la otra entre sus piernas,empiezo a temblar como si tuviera un parkinson repentino y busco un sitio apartado, donde estacionar.
- De tener dinero, te llevaría ya al telo de la ruta, pero está lejos y yo estoy muy caliente , te voy a partir en dos, en el asiento de atras gorda
- Eso sí que no, - me dice - esta oportunidad de hacerme un guacho como vos no se me presenta dos veces en la vida, seguí hasta el telo que yo invito.
En minutos estábamos en el mueble, Suarez me saluda, corto, como todas las tardes cuando terminamos de jugar al mus en el boliche de Ramirez y él se retira perdidoso . Cuando llego a la habitación, después de garpar con el dinero que ella me dio, la encuentro ya bajo las sabanas. En dos segundos me desvisto y me acuesto a su lado, no sin antes observar el tremendo pedazo de mujer que me iba a coger. Le digo que se saque el corpiño y me asombro con unas tetas cada una más grande que mi cabeza. Como desesperado empiezo a mamar, soy como un bebe hambriento y con miedo a que se fueran a secar y quedarme sin comida. Tengo que agarrarlas con las dos manos, ya que una no era suficiente,para poder chuparselas bien, mientras ella me apretaba la cabeza para que no dejara de hacerlo. Me le siento arriba y le pongo la pija entre las tetas, me empiezo a mover mientras ella se las agarra y me apreta el bicho. Con mis movimientos cada vez me acerco mas a su boca y en cada uno, ella acariciaba la punta con su lengua. Le puse una almohada detrás de la cabeza, y sosteniendo la verga con una mano se la meto rápido en la boca, con puntería. Ella suelta sus tetas, la agarra con fuerza y empieza a mamar desesperada. Yo ahora juego entre sus tetas con mis bolas. Estoy a punto de acabar, así que le dije que se diera vuelta que se la metería por atrás. Me dice que no, que no lo había hecho nunca y que le daba mucho miedo. Le conteste
-¿Miedo a tu edad?, ¿Tu marido no te hace el orto?- Jamas ,repitió dos o tres veces, nerviosa. Yo le digo que se de vuelta que se la metería por la concha. Me pide que no me pusiera el forro, que no habría problema. Me bajo de ella con cuidado, por la altura, se pone en cuatro patas y me deja delante un culo de tamaño descomunal. Yo solo había visto algo así en alguna pelicula de Fellini.. Tuve que abrírselo con mis manos, ya que no me dejaba ver dónde meterla. En un abrir y cerrar de ojos, yo estaba con mi verga dentro de ella, agarrado con mis manos a sus tetas. A la gorda parecía que se le iba a acabar el mundo, gritaba de placer. Yo tiraba de sus pezones, le agarraba el orto y trataba de meterle un dedo, pero estaba demasiado apretado. Así que mi dedo resbalando se iba para su concha de nuevo,mojándose con los líquidos de la gorda que ya parecía una canilla. Empecé nuevamente a tratar de meterselo. Una aventura, no podía, salí de ella y abriéndole sus nalgas, deslizaba mi lengua entre su raja hasta llegar a la concha, ella se las sujeta, para dejarme libres las manos y que pudiera meterle los dedos tranquilo, mientras con mi boca mojaba su ojete,llevando la lengua lo más adentro posible. En ese momento la mole se corre dando gritos de placer, dejándome la mano mojada como si se hubiera meado. Me levanté y le coloqué mi verga a la entrada de su hoyo, se echó un poco adelante y me dijo
-Pendejo,por ahí no, te dije- Le supliqué que solamente me dejara acabar, que no la penetraría. Ella ingenua, concedió mientras abría de nuevo sus nalgas, yo coloqué la punta en la entrada de su agujero, apenas un centímetro, se quejó y me dijo que hasta ahí, que no más. Yo ya no podía aguantar y cuando empecé a acabar y la tuve bien mojada se la metí toda de golpe. La gorda dando un grito de dolor quedó tendida de boca, mientras yo botaba mis últimos borbotones de leche.Siempre adentro, me quedé sobre ella, mientras le decía que no me sacara,que se fuera acostumbrando, ya que ahora no estaba tan dura. Con movimientos suaves mi verga volvió a crecer dentro de ella, esta vez empezó a gozar, mientras la metía por detrás, mis manos jugaban rápidamente con su clítoris. Mi pija estaba a cien y mis movimientos eran cada vez más bruscos, lo que provocó dolor otra vez en ella. Me pidió que por favor se la sacara que me haría terminar con su boca. Dicho esto me coloqué de espaldas y me empezó a dar una mamada violenta como si se estuviera vengando por el dolor que le hice sentir. Como no me gusta ser egoísta le pedí que hiciéramos un 69, colocándome lógicamente yo arriba ñpara resguardar mi físico. Como ella me lo chupaba tan rápido, no pude durar mucho tiempo, llenando su boca de leche, la gorda no se perdió ninguna sola gota, acabando ella en el mismo instante apretando mi cabeza con sus piernas como si fuera una prensa empapada .
Una vez que la dejé en su casa , ( le tiré unos mangos, me daba no se que que hubiera pagado el telo), me dijo que ella esperaba todos los jueves el remise a esa hora y que cuando yo quisiera que la buscara... ah y que se llamaba Teresa.
Yo por mi parte quedé más que satisfecho, hasta el otro día cuando Ramirez en la mesa de mus, me dijo adelante de todos
-Así pibe que vos también te cogiste a la gorda de "Remilgo´s", ¿Sabés que es la tercer mujer del Abelardo?, ¿A vos también te hizo el cuento del remise que no llegaba?
Esta Teresa...-

13 comentarios:

Anónimo dijo...

te voy a denunciar por porno-
lola

Anónimo dijo...

ehh papá! te zarpaste loco.
El cacho.

EmmaPeel dijo...

Me gusta la saga de putas camperas

saludos!

Pedro Paso dijo...

Se me paró, auenque me dió un poco de asco eso de la ubre

Anónimo dijo...

Esto parece una versión pueblerina de "La sonrisa vertical". Saludos

Discontinua dijo...

ja! que bueno el final,
pero sin forro no dá.

saludos!

Anónimo dijo...

me gusta este blox
positivoooooooooo
cariños
a

GlamToday VideoTop dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

134.159 windows XP Mozilla Firefox2.x. said dijo...
te cayeron los evangelistas...

Anónimo dijo...

autor que se autoelimina sirve para otra misa.

Anónimo dijo...

queremo ma puterio

Anónimo dijo...

Eh, por aca tambien Abac, el que carga diez y seis por popa. ¿O no?

Anónimo dijo...

Soy tambien de Cacharí, me podrías dar la dirección del Alberto, yo también me gustaría darle un palo y a la bolsa.
Ramiro Pioli
RPioli@hotmail.com.ar